La medición de la violencia en el país no solo se contabiliza en carpetas de investigación o índices delictivos; se mide, sobre todo, en la zozobra cotidiana de los ciudadanos al salir a la calle. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), dada a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) correspondiente al segundo trimestre de 2026, el 59.8% de la población adulta en México considera inseguro vivir en su ciudad.
Aunque la cifra representa el nivel más bajo en la historia continua de la ENSU, con un descenso de 3.4 puntos porcentuales respecto al año previo, la radiografía regional expone profundas brechas territoriales donde el miedo continúa dictando la rutina diaria.
Las 10 ciudades con mayor percepción de inseguridad
En la cúspide de la desconfianza social se ubican diez urbes mexicanas que superan por al menos 20 puntos porcentuales el promedio nacional. En estas localidades, más de ocho de cada diez habitantes mayores de 18 años manifestaron sentirse vulnerables ante el crimen.
La lista está liderada por Irapuato (Guanajuato), donde el 91.2% de sus habitantes percibe su entorno como inseguro, seguida muy de cerca por Culiacán Rosales (Sinaloa) con un 90.8%, un indicador fuertemente impactado por los recientes enfrentamientos entre facciones del crimen organizado. En tercer lugar figura la ciudad fronteriza de Reynosa (Tamaulipas), que registró un 86.6%.
El top diez de la zozobra urbana
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Villahermosa (Tabasco): 84.2% (el punto más alto del sureste mexicano).
Uruapan (Michoacán): 83.1%.
Ciudad Obregón (Sonora): 82.4%.
Chilpancingo de los Bravo (Guerrero): 81.4%.
Heroica Puebla de Zaragoza (Puebla): 81.3%.
Chimalhuacán (Estado de México): 80.3% (la cifra más alta de la Zona Metropolitana del Valle de México).
Cuernavaca (Morelos): 79.8%.
La brecha de género y la alteración de la vida cotidiana
La evaluación del INEGI visibiliza una marcada brecha de género en la percepción de riesgo: mientras que el 65.6% de las mujeres declaró sentirse insegura en su municipio, entre los hombres la cifra se reduce al 52.6%. Los cajeros automáticos en la vía pública (76.6%) y el caminar de noche por las calles (68.9%) se consolidan como los espacios de mayor vulnerabilidad para las mujeres.
Esta constante sensación de amenaza ha obligado a la ciudadanía a modificar de manera drástica sus dinámicas cotidianas:
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El 42% de los adultos dejó de portar cosas de valor, dinero en efectivo o tarjetas.
El 38.2% prohibió que sus hijos o menores a su cargo salgan solos a la calle.
El 35.9% modificó sus horarios y rutinas para evitar transitar de noche.
Entre las situaciones incívicas o delictivas presenciadas con mayor frecuencia en las inmediaciones de los hogares destacan el consumo de alcohol en la calle (58.1%), los robos o asaltos (46%), el narcomenudeo (38.5%) y los disparos frecuentes con armas de fuego (34.1%).