A pocos meses de culminar el proceso electoral de 2024, donde compitió por la Presidencia de la República frente a la actual mandataria Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez Ruiz decidió poner fin a su carrera en la política partidista. Tras concluir su periodo como senadora de la República por el Partido Acción Nacional (PAN), la ingeniera hidalguense optó por abandonar los curules y las boletas electorales para regresar a sus raíces en el sector privado, combinando su rol corporativo con una intensa actividad en plataformas digitales.
Lejos de desaparecer de la vida pública, la exlegisladora ha encontrado en el mundo virtual un canal de comunicación directo donde, según afirmó en febrero pasado, actualmente posee un mayor alcance e influencia que en sus días de funcionaria. Desde una autodenominada "trinchera ciudadana", Gálvez Ruiz mantiene un diálogo constante con millones de seguidores en TikTok, Instagram y Facebook, interactuando especialmente con el sector juvenil sin las ataduras ni los compromisos que exige la militancia en una coalición política.
El regreso al sector empresarial y a "La Oficina"
Antes de despedirse formalmente del Senado, Gálvez ya había transparentado su rol como propietaria de dos compañías con sede en la Ciudad de México: Operación y Mantenimiento a Edificios Inteligentes (OMEI) y High Tech Services, esta última enfocada en diseño y tecnología. Es precisamente en sus oficinas donde la excandidata presidencial ha decidido concentrar su energía diaria, mostrando a sus simpatizantes una dinámica mucho más corporativa.
Esta misma semana, la empresaria publicó un video en su cuenta de Instagram documentando un día habitual de trabajo como ingeniera. El clip, estratégicamente musicalizado con el tema principal de la recién estrenada adaptación mexicana de la serie La Oficina, la muestra recorriendo el trayecto hacia su corporativo, saludando al personal en los pasillos, preparándose un café y encabezando reuniones de trabajo con su equipo.
Cambio de imagen y activismo digital
El giro radical en su rutina diaria no solo impactó su agenda laboral, sino también su estilo de vida personal. A través de sus perfiles oficiales, la exfuncionaria ha documentado una nueva etapa fitness que vino acompañada de un notorio cambio de imagen, transformaciones físicas que han sido ampliamente celebradas y elogiadas por su comunidad de simpatizantes.
Sin embargo, su distanciamiento de los procesos electorales no se ha traducido en un silencio frente a los asuntos de coyuntura nacional. Aprovechando la libertad que le otorga no pertenecer formalmente a ningún partido —recordando que todos sus cargos públicos ocurrieron por invitación externa—, Gálvez utiliza sus redes para emitir juicios críticos sobre la actual administración. Recientemente, sus plataformas han servido como foro para señalar presuntas irregularidades gubernamentales, desde el descarrilamiento de vagones en el Tren Interoceánico hasta el manejo de desastres ecológicos por el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México.
Para la exsenadora, esta nueva realidad representa la oportunidad de opinar libremente, compartir reflexiones personales y debatir los problemas de México sin la presión inherente de una contienda en curso. Al tomar distancia de la política tradicional, Xóchitl Gálvez asegura que su objetivo principal es consolidar su empresa, disfrutar su vida privada y fungir como un contrapeso activo, apostando por las redes sociales como su principal herramienta para fiscalizar el ejercicio del poder y mantener viva su influencia pública.