11 de junio 2024 - 15:00

Seguro no lo sabías: la UNAM tiene su propia unidad de perros restacatistas

Su historia y su labor son un ejemplo de valentía, compromiso y amor por los demás.

Seguro no lo sabías: la UNAM tiene su propia unidad de perros restacatistas

Seguro no lo sabías: la UNAM tiene su propia unidad de perros restacatistas

Imagina a un grupo de perros que han enfrentado sismos, deslaves e incluso desastres nucleares sin capas ni superpoderes, pero con una gran actitud y un espíritu de colaboración inquebrantables. Ellos son los 30 perros rescatistas de la Unidad K9 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quienes se dedican a realizar labores de búsqueda y rescate en desastres.

La Unidad K9 nació en 1986, un año después del terremoto de magnitud 8.1 que devastó la Ciudad de México en 1985. Inspirados por la labor de los grupos de rescate internacionales que acudieron a la ayuda, un grupo de veterinarios de la Facultad de Veterinaria de la UNAM decidió crear una unidad canina especializada en búsqueda y rescate.

Desde hace 15 años, la Unidad K9 cuenta con un simulador de fenómenos naturales y desastres socioambientales donde los perros practican para enfrentar cualquier escenario real. Julio Velázquez, coordinador de la K9, explica que los 30 perros de la unidad son seleccionados desde cachorros mediante pruebas que evalúan sus aptitudes.

Velázquez señala que los mejores perros rescatistas provienen de cruzas de padres con experiencia previa en la labor de búsqueda. Sin embargo, la unidad también acepta perros de propietarios voluntarios que pasan por un proceso de selección y entrenamiento.

La Unidad K9 cuenta con perros de diversas razas, incluyendo Lumiel, un pastor alemán de pelo largo, Delta, un Border Collie, Sally, una pastora alemana de pelo largo, y Crema, una mestiza que superó las pruebas y continúa entrenando en el simulador.

La Unidad K9 no solo participa en rescates tras sismos, sino que también realiza búsquedas de personas extraviadas en zonas montañosas y boscosas, así como en casos de explosiones de gas doméstico. Un ejemplo emblemático fue su participación en la explosión de hidrocarburos en el drenaje de Guadalajara en 1992 y en el deslave del Cerro del Chiquihuite en el Estado de México.

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La Unidad K9 de la UNAM es un símbolo de valentía, compromiso y amor por los demás. Sus perros rescatistas, entrenados con rigor y dedicación, son héroes de cuatro patas que salvan vidas y dan esperanza en los momentos más difíciles.

En qué rescate participaron los perros de la UNAM

La Unidad K9 de la UNAM ha demostrado su valentía y capacidad no solo en México, sino también a nivel internacional. Su única participación en el extranjero se produjo en 2011, tras el accidente nuclear de Fukushima en Japón.

Julio Velázquez, coordinador de la K9, describe la experiencia de Fukushima como "una vivencia muy grande y con mucho desgaste físico" para los dos miembros del equipo y sus dos perros rescatistas. El accidente nuclear, aun en curso, representó un desafío sin precedentes, ya que la emergencia no estaba sellada y la reacción dentro del reactor nuclear no se había enfriado.

Para Velázquez, el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México fue el desafío más grande que ha enfrentado la Unidad K9. A diferencia de un desastre internacional, este evento golpeó directamente a su ciudad, a su gente y a su familia. La magnitud de la tragedia y la extensión del área afectada generaron una sensación de insuficiencia y un desgaste emocional considerable. El equipo trabajó durante dos o tres semanas, alternando entre la búsqueda de personas vivas y luego la búsqueda de víctimas fatales.

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