La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha lanzado una de las promesas más ambiciosas y vigiladas de su gestión en materia energética. Durante la inauguración de la Central de Ciclo Combinado Manzanillo en el estado de Colima, la mandataria federal anunció que el Estado mexicano proyecta controlar hasta el 65% de la generación eléctrica nacional para el cierre de su sexenio. Con este anuncio, el gobierno federal busca consolidar una política de autosuficiencia que redefina la participación de los sectores público y privado en el país.
Sheinbaum va por todo: el plan para que la CFE domine el 65% de la luz en México
Sheinbaum anunció una meta histórica en la generación eléctrica y envió un contundente mensaje sobre el futuro de la CFE y la soberanía nacional.
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Atentos a la promesa que hizo Sheinbaum.
El núcleo de esta estrategia radica en el rescate y consolidación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una institución que Sheinbaum calificó formalmente como el pilar insustituible de la soberanía nacional. De acuerdo con la jefa del Ejecutivo, fortalecer el organismo no es solo una meta técnica, sino un acto patriótico. La mandataria enfatizó ante trabajadores y directivos que defender el control de la luz eléctrica equivale directamente a "amar a México", marcando una clara distancia respecto a las administraciones del pasado.
Más plantas de luz y control estatal
Para alcanzar este histórico porcentaje, la administración de la llamada Cuarta Transformación contempla la adición de 28 mil megawatts al sistema eléctrico del país. Este agresivo incremento se logrará mediante la puesta en marcha de cinco nuevas plantas de ciclo combinado operadas por la CFE, además de una planta de combustión interna ubicada en Baja California Sur que estará reforzada con tecnología de energía solar. Con esta infraestructura, el piso mínimo de participación estatal se fijará en un 57%, con altas probabilidades de escalar al mencionado 65% gracias al retorno estratégico de activos.
A pesar de la fuerte rectoría gubernamental, la presidenta aclaró que el modelo no excluye de forma total la participación particular, sino que la reorganiza. Se implementarán esquemas de inversión mixta con financiamiento privado, con la condición innegociable de que la operación de la infraestructura permanezca bajo control del Estado y en beneficio del pueblo mexicano. Este balance busca dar certidumbre a los mercados financieros sin ceder el control estratégico de los recursos energéticos.
El evento oficial en Colima no estuvo exento de tensiones cotidianas, ya que un grupo de asistentes interrumpió el discurso presidencial para realizar diversas demandas locales. Sin embargo, la mandataria mostró apertura y disposición al diálogo directo, comprometiéndose a escuchar personalmente las inquietudes al término del protocolo. Este hecho reafirmó la narrativa gubernamental de mantener un canal abierto con la ciudadanía en medio de eventos de gran calado político.
Con este anuncio, el rumbo de la política energética en México queda firmemente trazado para los próximos años, posicionando a la electricidad como un asunto de seguridad nacional. El éxito de alcanzar el 65% de generación eléctrica estatal dependerá de la velocidad de construcción de las nuevas plantas y de la estabilidad financiera de la CFE. Por lo pronto, el mensaje de Sheinbaum es claro: la soberanía del país se defenderá desde las turbinas y las redes de distribución eléctrica de la nación.



