El hospital clandestino que armó El Mencho en Jalisco
Los reportes de inteligencia desde 2020 confirmaban que Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, padecía de insuficiencia renal crónica terminal. Esta grave enfermedad redujo drásticamente su movilidad, limitó su participación en operaciones estratégicas y lo obligó a aislarse cada vez más en zonas remotas del estado de Jalisco.
Ante la imposibilidad y el riesgo que representaba acudir a centros médicos formales, el capo ordenó la construcción de un hospital privado y exclusivo en la comunidad de El Alcíhuatl. Esta infraestructura sanitaria fue diseñada específicamente para tratar su padecimiento sin levantar sospechas en la región.
El refugio médico contaba con características clave para su supervivencia: estaba equipado con tecnología e instrumental médico especializado, era operado por personal sanitario sometido a estrictas medidas de confidencialidad y funcionó como el eje central de su estrategia de supervivencia durante sus últimos años.
Aunque el hospital clandestino de El Alcíhuatl prolongó su vida, también generó patrones de movimiento inusuales que facilitaron a las autoridades trazar su localización exacta. La concentración de recursos materiales y los traslados médicos constantes en una región específica de la sierra jalisciense crearon una huella logística imposible de ocultar de forma permanente.
Este confinamiento médico ineludible permitió a las Fuerzas Armadas ubicar su paradero en el corredor serrano comprendido entre Talpa de Allende y Tapalpa. Fue precisamente en esta zona donde se ejecutó el operativo de precisión que finalmente terminó con su vida.
Dejá tu comentario