E subsuelo de la Ciudad de México (CDMX), en septiembre del 2022, se manifestó no solo bajo la forma de un evento sísmico, pues también desde las entrañas de la antigua Tenochtitlan asomó una colosal cabeza de serpiente labrada en piedra.
Todo lo que debes saber de la cabeza de serpiente gigante hallada en México
La pieza continúa en investigación por científicos especializados, pero ya se van develando algunos datos importantes.
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Todo lo que debes saber de la cabeza de serpiente gigante hallada en México
La pieza fue recuperada ese día por personal de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con apoyo de especialistas de la UNAM, a través del Instituto de Ingeniería y las direcciones generales de Patrimonio Universitario y de Obras y Conservación.
Los titulares de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) y del Museo del Templo Mayor (MTM) del INAH, Salvador Pulido Méndez y Patricia Ledesma Bouchan, informaron que el hallazgo se verificó bajo el ala este del edificio de la antigua Escuela de Jurisprudencia de la UNAM, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Cómo es la cabeza de serpiente gigante hallada en México
La escultura de piedra data de más de 500 años de antigüedad, la cual representa la escultura de cabeza de serpiente mexicana con mayores vestigios de color, entre las localizadas hasta la fecha, con policromía en aproximadamente 80 % de su superficie.
A 4.50 metros de profundidad, arqueólogos de la DSA identificaron la escultura –de 1.80 metros de largo, 1 metro alto, 85 centímetros de ancho y un peso estimado de 1.2 toneladas–, la cual, aunque estaba fuera de su contexto original, se halló asociada a una serie de elementos arquitectónicos. Para preservar esta pieza arqueológica, los restauradores decidieron colocarla en una cámara de humedad sellada.
"Estos pigmentos, que representan un ejemplo notorio de la paleta de color que los mexicanos usaban para decorar sus imágenes culto y templos, son sumamente frágiles por los materiales minerales y vegetales de los que eran obtenidos", explicó María Barajas Rocha, restauradora del INAH.
La cámara de humedad es un espacio sellado y forrado con películas plásticas. Además, está equipado con humidificadores y sensores que permiten controlar los niveles de humedad en la escultura.
El objetivo es que el objeto pierda la humedad que acumuló durante siglos, evitando pérdidas de color, grietas o cristalizaciones en su material. Hasta que se completen los trabajos de conservación y restauración, este tesoro no será exhibido en público.



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