La presencia de pequeños insectos negros en la Ciudad de México (CDMX) ha generado molestias y dudas entre los habitantes durante las últimas semanas. Se trata de los llamados trips, organismos diminutos que suelen encontrarse en árboles, plantas y flores, pero que recientemente han comenzado a aparecer con mayor frecuencia en calles, parques e incluso sobre la ropa de las personas.
Los reportes se han concentrado en distintas zonas de la capital, particularmente en colonias como Narvarte y Del Valle, en la alcaldía Benito Juárez, así como en la Roma, perteneciente a Cuauhtémoc. Algunos ciudadanos aseguran que estos insectos se adhieren a la piel, los lentes y otras superficies, lo que ha despertado preocupación sobre sus posibles efectos en la salud.
Aunque su aparición ha sido descrita como una invasión, especialistas señalan que su presencia no significa necesariamente que exista una plaga o una emergencia sanitaria. El aumento de estos organismos podría relacionarse con las condiciones climáticas de la temporada.
Especialista explica por qué ’Invaden’ la CDMX estos insectos
El biólogo y entomólogo Alberto Escobar Domínguez explicó que los trips pertenecen al orden Thysanoptera, un grupo de insectos caracterizados por su tamaño extremadamente pequeño y por tener alas con flecos o pelos en los bordes.
Estos organismos miden aproximadamente un milímetro, aunque algunos pueden superar ligeramente esa longitud. Su hábitat habitual se encuentra en las plantas, de las cuales obtienen los fluidos vegetales necesarios para alimentarse.
Según el especialista, las lluvias, los vientos y las temperaturas elevadas podrían explicar el incremento de trips en la CDMX. Estas condiciones favorecen su reproducción y facilitan su desplazamiento desde los árboles y otras plantas hacia diferentes espacios urbanos.
El viento también desempeña un papel importante, pues puede arrastrar a los insectos hacia zonas donde normalmente no se encuentran en grandes cantidades. Además, los ejemplares adultos cuentan con la capacidad de volar, lo que contribuye a su dispersión.
Una de las principales inquietudes de los habitantes es si los trips pueden picar o transmitir enfermedades. Sobre este punto, los especialistas descartaron que sean transmisores de enfermedades y aclaró que no se alimentan de sangre ni de carne humana.
Sin embargo, explicó que estos insectos poseen un aparato bucal raspador y succionador que, al entrar en contacto con la piel, puede provocar pequeñas molestias como:
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Comezón temporal: sensación de picazón después del contacto con el insecto.
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Enrojecimiento de la piel: reacción pasajera relacionada con las sustancias presentes en su saliva.
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Irritación ocular: molestia que puede presentarse si alguno de estos organismos entra accidentalmente en los ojos.
Aunque estas reacciones suelen ser leves y transitorias, el entomólogo recomendó considerar algunas medidas para reducir el contacto con los insectos, especialmente en las zonas donde se ha reportado una mayor presencia.