El nombre de Amado Carrillo Fuentes sigue pesando en el imaginario colectivo mexicano. No solo por haber sido el líder del Cártel de Juárez, sino por la estela de opulencia que dejó a su paso.
Las propiedades de estos millonarios esconden pasadizos y lujos excéntricos. Mira los detalles del palacio que terminó en escombros y la rifa del año.
Así es la mansión del "Señor de los Cielos" que el destino se niega a olvidar
El nombre de Amado Carrillo Fuentes sigue pesando en el imaginario colectivo mexicano. No solo por haber sido el líder del Cártel de Juárez, sino por la estela de opulencia que dejó a su paso.
Apodado como “El Señor de los Cielos” debido a su imponente flota de aviones, Carrillo no escatimó en gastos para construir un imperio inmobiliario que desafiaba cualquier lógica de discreción. Hoy, sus propiedades vuelven al ojo público, no por sus negocios, sino por los secretos que sus paredes —algunas ya demolidas— guardan celosamente.
Quizá la propiedad más icónica y enigmática sea la ubicada en la exclusiva colonia Pitic, en Hermosillo, Sonora. Esta mansión fue bautizada como “Las Mil y una Noches” debido a su arquitectura inspirada en los cuentos orientales, con cúpulas que recordaban a las mezquitas más fastuosas. Sin embargo, el destino fue irónico: Carrillo Fuentes nunca llegó a habitarla.
La construcción, de 2,500 metros cuadrados, fue incautada en la década de los 90, quedando a medio terminar. Durante años, los locales la llamaron “la casa de los Kisses”, mofándose de que sus bóvedas parecían chocolates de la famosa marca Hershey’s. Tras décadas de abandono y de servir como refugio improvisado, en 2020 comenzó su demolición. Fue entonces cuando la realidad superó a la ficción: bajo los escombros se halló un túnel de 60 metros con salida estratégica, un recordatorio del miedo constante en el que vivía el capo.
En la perla tapatía, el gusto de los Carrillo se tornó más sofisticado. La familia adquirió una propiedad de la época porfiriana, construida entre 1906 y 1908, que más tarde se conocería como la “Casa Versace”. El inmueble, puesto a nombre de su hijo Vicente Carrillo Leyva, "El Ingeniero", recibió este nombre porque, curiosamente, albergó la primera boutique del diseñador Gianni Versace en Guadalajara.
Esta mansión no solo era un refugio; era un símbolo de estatus. Tras ser asegurada por la PGR en 1997, el edificio pasó de ser un centro de operaciones familiares a un glamuroso salón de eventos sociales. Es el ejemplo perfecto de cómo el dinero de los millonarios del narcotráfico se entrelazó con la vida comercial y social de las ciudades más importantes del país.
Pero si hablamos de actualidad, la joya de la corona es la propiedad situada en Jardines del Pedregal, al sur de la Ciudad de México. Esta impresionante mansión de más de 3,500 metros cuadrados es el actual objetivo del Sorteo Especial de la Lotería Nacional. Valuada en aproximadamente 90 millones de pesos, la casa es un despliegue de excentricidades:
Amenidades de élite: Cuenta con alberca techada, jacuzzis, saunas y su propio salón de fiestas.
Capacidad masiva: Estacionamiento para más de 25 vehículos.
Seguridad y confort: Nueve habitaciones, cava de vinos y un estudio con acabados en madera fina.
A pesar de que en 2020 se intentó subastar por una cifra mucho menor, el inmueble vuelve a la escena pública como una oportunidad para que cualquier ciudadano, por el costo de un cachito, pueda poseer lo que alguna vez perteneció al hombre más poderoso de los cielos mexicanos. La casa permanece vacía, como un lienzo en blanco que espera escribir una historia muy distinta a la de su dueño original.
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