México alberga una gran riqueza histórica y cultural, manifestada en sus ciudades, tradiciones y, de manera muy especial, en los denominados Pueblos Mágicos.
Se explora la identidad histórica, la cultura viva y las arraigadas tradiciones de un destino de Yucatán reconocido con el distintivo de Pueblo Mágico.
Qué hacer en Maní, Yucatán
México alberga una gran riqueza histórica y cultural, manifestada en sus ciudades, tradiciones y, de manera muy especial, en los denominados Pueblos Mágicos.
Este programa federal busca reconocer a localidades que han preservado su valor histórico y su identidad cultural, ofreciendo a los visitantes una experiencia auténtica y una conexión directa con el pasado del país.
El estado de Yucatán, cuna de la civilización maya, cuenta con varios municipios que han sido acreedores a esta distinción: un claro ejemplo es Maní.
Maní, situado al sur del estado de Yucatán, aproximadamente a 90-96 kilómetros de Mérida, es reconocido como uno de los Pueblos Mágicos de México. Esta distinción le fue otorgada el 1 de diciembre de 2020 por la Secretaría de Turismo federal al "Lugar donde todo pasó". Su nombre tiene origen en la lengua maya y se vincula con una fecha del calendario ancestral, relacionada específicamente con el venado.
Entre sus principales atractivos para el turismo, sobresale el Ex-Convento de San Miguel Arcángel. Los frailes franciscanos comenzaron su edificación en 1549, y el complejo abarca elementos como el atrio, una capilla abierta, la iglesia, el claustro, un huerto, la noria y un espacio que fue dedicado a la escuela para la población indígena.
La riqueza natural complementa el atractivo de Maní. El cenote Xcabach’e’en ofrece un rincón de frescura y belleza para los visitantes. Además, los meliponarios permiten a la gente conocer la práctica ancestral de la crianza de la abeja melipona y participar en talleres culturales que promueven el cuidado de esta especie nativa, esencial para la vida y característica del sureste de nuestro país.
El cenote Xcabach’e’en está ubicado justo en el corazón de Maní, en la calle 25 esquina con 26. Lo resguarda la imponente sombra de una ceiba, considerada el árbol sagrado de los mayas. Cuenta una antigua leyenda que cuando el fin del mundo se aproxime, solo este cenote conservará agua, y una anciana maya de nombre Xnuc será la encargada de repartir ese vital líquido a quienes sean afortunados.
Por su parte, los meliponarios son una muestra destacada de la apicultura ancestral de la zona. La abeja melipona, que es sagrada y endémica, se cultiva en más de 30 meliponarios locales. En sitios como Lool Há de Ahmuzencab, los turistas pueden ser parte de rituales ceremoniales, probar la miel melipona y descubrir los diversos productos que de ella se derivan, como jabones, cremas y champús, valorando así la profunda conexión entre la tradición y la naturaleza.
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