11 de junio 2026 - 12:00

El pueblito de Hidalgo con sabores ancestrales y calles pintorescas para visitar en junio 2026

Un pequeño destino hidalguense destaca en el mapa turístico por su preservación gastronómica y su arquitectura tradicional.

Santiago de Anaya, Hidalgo

El estado de Hidalgo alberga múltiples localidades que conservan el patrimonio cultural y el legado arquitectónico de la región central de México. El turismo nacional e internacional busca constantemente estos destinos para experimentar la historia a través de sus paisajes rurales, sus monumentos históricos y sus costumbres locales.

Hay travesías que no inician buscando una vista espectacular, sino persiguiendo el recuerdo de un gran platillo. Santiago de Anaya, en el estado de Hidalgo, es justamente uno de esos lugares que te conquistan a través del paladar.

Santiago de Anaya,

Qué hacer en Santiago de Anaya, Hidalgo

Situado en el Valle del Mezquital, este municipio es perfecto para quienes desean ir más allá de la clásica escapada de fin de semana, ofreciendo una mezcla inmejorable de sazón tradicional, escenarios repletos de magueyes y arraigadas costumbres locales.

Su gran fama se debe en gran medida al mixiote de carnero, un guiso ancestral que ha pasado de boca en boca y que se sigue preparando con los métodos más auténticos. Desde que vas en carretera rumbo al pueblo, el entorno te va adentrando en la experiencia: un paisaje semidesértico donde los enormes magueyes te acompañan durante casi todo el trayecto.

Gracias a su enorme riqueza culinaria, Santiago de Anaya se ganó un lugar dentro del programa Pueblos con Sabor de Hidalgo. Por si fuera poco, anualmente celebran una muestra gastronómica de gran importancia, en la que cocineras y cocineros locales presumen sus mejores recetas creadas con los ingredientes más representativos de la zona.

santiago de anaya

A la hora de sentarse a comer, el rey indiscutible de Santiago de Anaya es el mixiote recién sacado del horno de tierra. Para lograr su sabor, la carne se adoba con especias y chiles secos, se envuelve en la cutícula natural del maguey y se deja cociendo bajo tierra durante varias horas, utilizando el calor intenso de brasas y piedras calientes.

El resultado es una carne sumamente suave, jugosa y con ese ligero toque ahumado que solo brinda la cocción lenta. El costo de una orden va de los 120 a los 200 pesos y, por lo general, te la sirven bien acompañada con sus nopales, tortillas hechas a mano, salsas y un consomé calientito elaborado con los propios jugos de la carne.

Al caminar por las calles del pueblo podrás descubrir otra de las grandes tradiciones de la región: el manejo del ixtle. Con esta fibra extraída del maguey, los habitantes de las comunidades cercanas elaboran de forma cien por ciento artesanal bolsas, cinturones, cepillos y demás accesorios. En varios talleres, incluso tienes la oportunidad de observar en vivo cómo es el proceso de extracción y preparación de este material.

Finalmente, si te interesan las actividades al aire libre y la aventura, tienes que hacer una parada en las Grutas de Xoxafi. Este parque ecoturístico es excelente si te gusta explorar cavernas, aventarte en tirolesa o practicar rappel en formaciones subterráneas. Para completar tu itinerario, asegúrate de darte una vuelta por El Porvenir, un área donde diversos esfuerzos y proyectos de reforestación han logrado rescatar importantes zonas naturales.

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