27 de febrero 2026 - 18:00

El pueblito de Nayarit con un volcán dormido que impacta por su belleza y debes visitar en marzo 2026

Una comunidad nayarita se distingue entre la oferta turística del estado por su proximidad a una estructura geológica inactiva y su riqueza cultural.

Qué hacer en Jala, Nayarit

Qué hacer en Jala, Nayarit

El estado de Nayarit es reconocido principalmente por sus destinos de costa; sin embargo, hacia el interior de su territorio existen localidades con características geográficas singulares.

Uno de estos puntos destaca por encontrarse en las faldas de un antiguo edificio volcánico que, aunque permanece inactivo, define el relieve y la fertilidad de las tierras circundantes. El mismo se ubica en el pueblo llamado Jala y, debido a las condiciones, se hallan mazorcas enormes que llegan hasta los 60 cm de altitud.

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Jala, Nayarit: un rincón imperdible a las faldas de un volcán

Si estás buscando un destino con alma y tradición, Jala es una de esas paradas obligatorias en Nayarit. Su ubicación es privilegiada; por ejemplo, si vienes desde Guadalajara, te toma apenas unas dos horas llegar por carretera, lo que lo hace un plan perfecto para el fin de semana.

La identidad de este Pueblo Mágico está ligada al Volcán Ceboruco. Aunque su última actividad importante ocurrió en el siglo XIX, hoy es un gigante dormido que invita a la aventura. Subir a sus más de 2,200 metros de altura te permite caminar entre ríos de lava seca y fumarolas, regalándote una de las mejores vistas panorámicas de la región.

El suelo volcánico no solo es impresionante a la vista, también es sumamente fértil. Gracias a esto, Jala es famoso mundialmente por sus mazorcas gigantes. Si quieres verlas de cerca y probar los elotes más grandes que te puedas imaginar, tienes que ir en agosto, que es cuando se arma en grande la Feria del Elote.

Si el senderismo no es lo tuyo, el pueblo tiene otros tesoros guardados:

  • Arquitectura con historia: No puedes dejar de visitar la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción. Es una joya de estilo neogótico construida en el siglo XIX que destaca por ser única en la zona, especialmente durante sus tradicionales procesiones.
  • Un festín para el paladar: La estrella aquí son las tostadas gigantes, conocidas por su textura crujiente y por llevar chicharrón, pierna o pata. También puedes endulzar el viaje con miel de la región, torrejas o galletas de maíz, sin olvidar una buena birria de chivo para entrar en calor.

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