El estado de Puebla cuenta con diversos destinos rurales que destacan por su riqueza natural y la tranquilidad de sus entornos. Estas comunidades ofrecen alternativas de esparcimiento orientadas a viajeros que buscan actividades al aire libre y contacto con la naturaleza.
Entre estas opciones se encuentra una localidad caracterizada por su paisaje particular, donde convive la vegetación boscosa con especies de cactáceas de la región. El área se ha consolidado como un punto de interés para la práctica del campismo y senderismo.
Se trata de Zapotitlán Salinas, un pueblo ubicado dentro de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, y con atractivos interesantes para todas las edades.
Cómo es y qué hacer en Zapotitlán Salinas, Puebla
El territorio alberga una gran variedad de ecosistemas donde conviven matorrales xerófilos, encinares, zonas de pino y pequeños sectores de bosque de niebla. Se tiene registro de más de 1,900 especies de plantas, así como de una fauna diversa que incluye venados, coyotes, zorros, águilas, murciélagos, iguanas y serpientes de cascabel, especies indispensables para el equilibrio ecológico del lugar.
Si cuentas con tiempo para seguir explorando, vale la pena darse una vuelta por San Juan Raya. Hace millones de años esta franja estuvo cubierta por el mar, por lo que hoy en día es posible apreciar fósiles marinos y huellas prehistóricas en recorridos guiados, ya sea a pie o en bicicleta. La visita se complementa muy bien con una parada en el Museo Comunitario Paleontológico, donde se explica la transformación de este territorio a lo largo de las eras geológicas.
El trayecto también permite acercarse a las costumbres que han acompañado a Zapotitlán Salinas desde hace siglos. Las antiguas pozas de sal, explotadas desde la época prehispánica, siguen formando parte del paisaje y dan sentido al nombre del municipio. A esto se suma el trabajo de los artesanos locales con materiales como el yeso, la caliza y el ónix, además del barro bruñido de gran calidad que se elabora en la vecina comunidad de Los Reyes Metzontla.
En medio del paisaje árido también destacan construcciones con un profundo valor histórico. Es recomendable visitar la Parroquia de San Martín, una de las más antiguas de la zona, así como la Capilla Enterrada, acondicionada en lo que fue un antiguo depósito subterráneo de sal. De igual forma, el Templo de los Reyes Magos y el Templo de San Francisco forman parte del patrimonio arquitectónico que conserva este rincón poblano.
Para cerrar el itinerario, una excelente opción es acudir al Cañón del Sabino, un paraje con imponentes paredes de casi 250 metros de altura que sirven como refugio para la guacamaya verde, una especie protegida que habitualmente se observa volando sobre los acantilados.