21 de septiembre 2026 - 18:00

El pueblo mágico con calles empedradas y lleno de cultura en Sonora

Una localidad sonorense destaca entre los destinos turísticos del noroeste del país por su legado arquitectónico y su riqueza cultural.

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El pueblo mágico con calles empedradas y lleno de cultura en Sonora.

El estado de Sonora alberga diversos rincones turísticos que destacan por su valor histórico, natural y de preservación arquitectónica. Entre estas localidades, existe un destino particular dentro del programa de Pueblos Mágicos que atrae a visitantes interesados en recorrer senderos tradicionales y conocer las costumbres arraigadas en la región del noroeste mexicano.

El trazado de sus avenidas, caracterizado por el empedrado tradicional y sus construcciones de época, ofrece una alternativa de viaje orientada al turismo cultural y al descanso. Este tipo de demarcaciones conserva vestigios del desarrollo colonial y de las actividades económicas que dieron origen a la estructura urbana que se aprecia en la actualidad.

En esta ocasión, conoceremos a continuación más sobre Alamos, un Pueblo Mágico que recibe su denominacion desde 2005 y está reconocido como Zona de Monumentos Históricos desde el año 2000.

Qué hacer y cómo es Álamos, Sonora

El origen de Álamos se remonta a 1685, tras la localización de la veta argentífera "La Europea". La bonanza minera atrajo a prósperas familias de origen español, quienes levantaron imponentes residencias en la localidad. Hacia el siglo XVIII, la villa adoptó el nombre de Real de los Frailes y se consolidó como la capital del Estado de Occidente, entidad territorial que abarcaba las áreas actuales de Sonora y Sinaloa. A partir de 1827 comenzó a operar su Casa de la Moneda, una ceca dedicada al acuñado del metal extraído de las minas locales que posteriormente se comercializaba hacia destinos como Estados Unidos, China, India y Gran Bretaña.

Ubicado en el centro histórico, conectando la zona de la Alameda con la Plaza de Armas y el templo principal, se localiza el trazado histórico del Callejón Angosto, conocido popularmente como el Callejon De El Beso. Este paso es uno de los supervivientes a la disposición real emitida en 1753, la cual decretó el cierre de la mayoría de los pasajes estrechos del poblado para prevenir el desecho de desperdicios y la presencia de indigentes. En este tramo existían dos balcones tan próximos entre sí que permitían el contacto de las manos entre las edificaciones contiguas. Sin embargo, en octubre de 1968, una crecida del arroyo de la Aduana derrumbó una de estas estructuras históricas, conservándose únicamente una hasta nuestros días. De acuerdo con el historiador local Juan Carlos Holguín Balderrama, la denominación "del Beso" es de adopción contemporánea, inspirada en el célebre pasaje de Guanajuato junto con su narrativa de romance trágico. Por esta razón, los visitantes suelen replicar dicha costumbre de origen guanajuatense al recorrer el callejón, dándose un beso como un augurio de buena suerte para la pareja.

A diferencia de otras villas mineras del norte del país como Batopilas o Real de Catorce, las cuales mantienen un aspecto más rústico y agreste, Álamos destaca por una conservación arquitectónica más cuidada y estilizada. Asimismo, a diferencia de localidades como Parras de la Fuente —reconocida por su tradición vitivinícola—, Álamos exhibe una marcada influencia andaluza en su trazado urbano y sus trabajos de herrería. En este punto, sus residencias coloniales han sido restauradas y permanecen habitadas. La integración de su patrimonio edificado, una cartelera cultural constante y su ambiente templado posicionan a Álamos como un lugar romántico excepcional en la región norte de México.

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