El estado de Oaxaca es uno de los destinos con mayor riqueza cultural y natural de México, ofreciendo a los visitantes una inmersión en tradiciones ancestrales, gastronomía de reconocimiento mundial y paisajes que van de la sierra a la costa.
Se detalla cuál es el poblado oaxaqueño que ha capturado el interés del turismo, posicionándose como un punto clave en la ruta cultural y de descanso.
El estado de Oaxaca es uno de los destinos con mayor riqueza cultural y natural de México, ofreciendo a los visitantes una inmersión en tradiciones ancestrales, gastronomía de reconocimiento mundial y paisajes que van de la sierra a la costa.
La diversidad de sus pueblos y ciudades le confiere un atractivo inigualable para el turismo nacional e internacional.
En este mosaico de opciones, existe una localidad oaxaqueña que ha logrado sobresalir de manera notable por la afluencia y el aprecio de quienes lo visitan: se trata de Juquila.
Escondido entre las majestuosas y escarpadas montañas de la Sierra Madre del Sur, se encuentra Juquila. Este es el sitio que la madre de Dios eligió como su hogar para escuchar y conceder las peticiones de los fieles. Estos devotos, llenos de esperanza y perseverancia, le rinden homenaje con cantos, bailes, música y una gran variedad de ofrendas.
Anualmente, la Virgen recibe a cerca de dos millones de visitantes que acuden a su santuario en busca de su compasión y favor. En los alrededores de su templo, se pueden adquirir imágenes de la "Juquilita" (bultos) destinadas a proteger casas y negocios.
La figura de la "Juquilita" mide 30 centímetros de altura. Viste una túnica sobre un manto que cae elegantemente desde sus hombros. Porta una corona y una aureola adornada con doce estrellas, además de una luna a sus pies, una clara alusión a la mujer descrita en el Apocalipsis. En su base de madera, la acompañan las figuras en plata de los arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael.
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Explorar los atractivos naturales de la zona.