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9 de junio 2026 - 20:00

Este pueblito de Puebla guarda un secreto artesanal que pocos viajeros conocen y es ideal para visitar en junio 2026

En una zona de la Sierra Nororiental de Puebla, una artesana oaxaqueña borda prendas de lana únicas. Lo que encontrarás ahí va mucho más allá.

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 Este pueblito mágico de Puebla guarda un secreto artesanal que pocos viajeros conocen

Hay rincones en México que parecen existir fuera del tiempo, y Tlatlauquitepec, enclavado en la Sierra Nororiental de Puebla, es uno de ellos. Este Pueblo Mágico —con sus calles empedradas envueltas en neblina, su arquitectura que mezcla lo colonial con lo prehispánico y su naturaleza desbordante— tiene todo para figurar entre los destinos más llamativos del centro del país. Sin embargo, sigue siendo uno de los mejor guardados por quienes ya lo conocen.

A unos 135 kilómetros de la capital poblana, este poblado de la Sierra Nororiental sorprende a quien llega con una oferta turística que combina ecoturismo, gastronomía local e historia viva. Pero lo que realmente lo distingue es la presencia de artesanos extraordinarios que han convertido sus talleres en destinos por sí mismos. Entre ellos, destaca una figura que lleva más de cuatro décadas bordando historias en lana.

Tlatlauquitepec no aparece en los circuitos masivos de turismo, y quizás esa sea su mayor virtud. Quienes se toman el tiempo de llegar hasta acá encuentran un pueblo auténtico, sin la sobreexplotación turística que afecta a otros destinos, con paisajes de niebla, cascadas, senderos de montaña y sabores que difícilmente se olvidan.

Puebla y sus atractivos naturales en Tlatlauquitepec: senderismo, cascadas y aire de montaña

Su nombre es Eugenia Tejeda, aunque todos la conocen como Doña Maru. Originaria de Oaxaca, decidió hace décadas establecerse en Tlatlauquitepec para desarrollar uno de los trabajos artesanales más reconocidos del estado: la elaboración de prendas de lana bordadas a mano con motivos florales, aves, mariposas y líneas de estilo precolombino.

Su proyecto, Bordados Cruz Peláez, ha cosechado reconocimientos importantes en el ámbito artesanal mexicano y cuenta con una clientela que va mucho más allá de las fronteras nacionales. Sus piezas han viajado a Italia, Francia, Canadá y Estados Unidos, entre otros países, llevando consigo la identidad textil de esta región poblana.

El catálogo de Doña Maru incluye gabanes, suéteres, abrigos, capas, chales, bolsas y vestidos, todos confeccionados con lanas teñidas de forma natural y diseños que pueden adaptarse al gusto, talla y preferencia de cada cliente. Los precios arrancan desde los 800 pesos, y la elaboración de cada pieza puede tomar desde semanas hasta meses enteros, dependiendo de la complejidad del bordado. Regatear, en este caso, no es una opción: cada prenda representa horas de trabajo manual y una tradición que merece respeto.

Doña Maru, artesana oaxaqueña radicada en Tlatlauquitepec, Puebla

Doña Maru, artesana oaxaqueña radicada en Tlatlauquitepec, Puebla, borda a mano prendas de lana con motivos precolombinos y florales únicos en su tipo.

Quienes no puedan visitar Tlatlauquitepec en persona pueden contactar directamente a la artesana al número 52 868 190 4548 para coordinar un envío. También es posible visitar su local en el Mercado del Artesano Cerro Rojo, ubicado en Avenida Revolución, Centro, CP 73900, abierto todos los días de 10:00 a 17:30 horas.

Más allá de las artesanías, Tlatlauquitepec ofrece una naturaleza que bien vale el viaje. El Cerro Cabezón es el atractivo más imponente: accesible por el llamado Camino del Caracol, conduce a un mirador panorámico donde se erige la figura de Cristo Rey, rodeado de flora y fauna serrana. Es el punto ideal para hacer senderismo, respirar el aire limpio de la montaña y capturar vistas que pocas ciudades pueden competir. Otros puntos naturales imprescindibles son El Cerrito, que alberga uno de los puentes colgantes más largos del estado, y las cascadas de Xiucayucan y Puxtla, donde —si el clima acompaña— es posible darse un refrescante chapuzón en aguas cristalinas rodeadas de vegetación.

El casco histórico del pueblo también tiene mucho que decir. El Ex Convento Franciscano, fundado en 1531, es una de las construcciones más significativas de la región y un testimonio del sincretismo cultural que caracteriza a los pueblos del centro de México. Recorrer sus calles con el frío característico de la sierra es una experiencia en sí misma.

CERRO CABEZÓN pUEBLA

El Cerro Cabezón, en Tlatlauquitepec, Puebla, es uno de los miradores naturales más impresionantes de la Sierra Nororiental poblana.

En cuanto a gastronomía, Tlatlauquitepec no decepciona. Entre sus especialidades locales destacan el mole de caderas, los tamales en hoja de milpa, los atoles, los dulces típicos a base de leche quemada y frutas, el pan de fiesta con ajonjolí recién horneado y el chilpozonte, un caldo tradicional preparado con maíz y carne bien sazonada que es, sin duda, el plato más representativo de la zona. Para quienes quieran vivirlo todo de golpe, la Feria de Tlatlauquitepec —celebrada en primavera y otoño— reúne música, danza, artesanías, antojitos y juegos mecánicos en un ambiente festivo que refleja la identidad del pueblo en su máxima expresión.

Cómo llegar a este pueblito mágico de Puebla

El acceso desde la Ciudad de México (CDMX) es relativamente sencillo. Desde la capital poblana, se puede abordar un autobús en la Terminal Central de Autobuses del Norte de Puebla (CAPU), con un recorrido de aproximadamente tres horas y un costo de entre 170 y 260 pesos, dependiendo de la línea y el horario elegido.

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