Escaparse del bullicio de la CDMX para conectar con la naturaleza es un anhelo constante para muchos capitalinos.
Si estás planeando una aventura corta desde la capital, esta cascada es una opción que no te puedes perder.
Escaparse del bullicio de la CDMX para conectar con la naturaleza es un anhelo constante para muchos capitalinos.
Afortunadamente, no tienes que viajar miles de kilómetros para encontrar un buen destino. A pocas horas de la CDMX, se esconde una cascada secreta, un verdadero tesoro natural enclavado en el corazón de un bosque mágico.
Este destino promete una experiencia de relajación y asombro, lejos de las multitudes y cerca de la paz que solo la naturaleza puede ofrecer.
Aunque Taxco es reconocido por su arquitectura colonial y su tradición platera, pocos saben que también resguarda escenarios naturales impresionantes, ideales para quienes buscan aventura y contacto directo con la naturaleza. Uno de estos rincones poco explorados es Las Granadas, conocido también como Mil Cascadas.
Este paraíso natural se ha convertido en un destino perfecto para practicar actividades como senderismo, rappel y cañonismo. Sin embargo, llegar hasta él no es tarea sencilla: el acceso requiere subir una colina empinada, por lo que se recomienda acudir con guía y preferentemente en automóvil. La travesía, aunque demandante, vale completamente la pena.
La entrada al lugar sorprende: parece el casco de una antigua hacienda abandonada. En el interior hay servicios sanitarios, así como áreas amplias ideales para acampar o disfrutar de un picnic. Pero es al caminar unos metros más cuando comienza la verdadera experiencia: el paisaje se transforma en un entorno mágico de cascadas, vegetación exuberante y tranquilidad absoluta.
Este rincón escondido de Guerrero es perfecto para quienes buscan una escapada distinta, donde la naturaleza toma el protagonismo y cada paso invita a la exploración.
Uno de los atractivos imperdibles en Las Granadas, también conocidas como Mil Cascadas, es una cueva que resguarda una poza de agua cristalina. El mejor momento para visitarla es después de la temporada de lluvias, cuando el nivel del agua es óptimo. Eso sí, para sumergirse en esta poza natural hay que lanzarse desde una altura de tres metros, ya que es la única forma de acceder al agua.
Una vez terminado el recorrido por la cueva, comienza la verdadera aventura. El camino sigue cuesta abajo a lo largo de una serie de pozas de color turquesa y cascadas que, conforme se avanza, se vuelven más espectaculares. En total, se pueden explorar al menos diez pozas, cada una con su propio encanto.
El trayecto entre cada cascada puede hacerse a pie. Aunque el terreno es de tierra y roca, no representa mayor dificultad si se cuenta con el calzado adecuado. Se recomienda llevar zapatos antiderrapantes para evitar accidentes.
Para los amantes de la adrenalina, hay opciones para practicar rappel en varias de las caídas de agua. Una de las más impresionantes cuenta con una caída de 35 metros, perfecta para quienes buscan superar miedos y vivir una experiencia extrema en medio de la naturaleza.
La distancia desde CDMX es de, aproximadamente, 158 kilómetros y, para acceder se deberá tomar la carretera 95D.
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