19 de octubre 2026 - 11:14

Los satélites de la NASA anticipan un impacto extremo en el clima en la costa del Pacífico mexicano: qué ocurrirá de acá a fin de año

El calentamiento oceánico y las alteraciones en el nivel del agua encienden alertas por sus posibles efectos sobre las lluvias y los ecosistemas costeros.

Los satélites de la NASA anticipan un impacto extremo en el clima en la costa del Pacífico mexicano. 

Los satélites de la NASA anticipan un impacto extremo en el clima en la costa del Pacífico mexicano. 

El océano Pacífico muestra señales de un episodio de El Niño que podría alcanzar una intensidad excepcional, según las observaciones de la NASA. Las mediciones detectaron un calentamiento de hasta 1,7 °C por encima del promedio histórico y variaciones de hasta 40 centímetros en la altura del mar.

En México, la evolución de estas condiciones mantiene bajo atención a las regiones costeras del Pacífico, donde los cambios en la temperatura oceánica pueden influir en las lluvias, las tormentas y la actividad marina. La NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) estima en un 83% la probabilidad de que el fenómeno esté en curso, aunque sus efectos concretos sobre el territorio mexicano dependerán de cómo evolucione el sistema climático durante los próximos meses.

Qué indican los satélites sobre el impacto de El Niño en México

Las primeras señales aparecieron en enero de 2026, cuando los satélites detectaron cerca de Micronesia una masa de agua cálida asociada con una onda Kelvin. Este fenómeno consiste en pulsos oceánicos que transportan calor de oeste a este a lo largo del Pacífico y pueden contribuir al desarrollo de El Niño. A comienzos de abril, habían alcanzado el Pacífico oriental y la temperatura superficial del mar comenzaba a aumentar.

Los registros satelitales muestran que el nivel del océano se elevó entre 30 y 40 centímetros en algunas zonas del Pacífico oriental, mientras que en Indonesia y el norte de Australia se observaron descensos de entre 15 y 20 centímetros respecto de los valores habituales. Además, la temperatura superficial del Pacífico oriental llegó a ubicarse aproximadamente 1,7 °C por encima de su promedio de largo plazo.

"Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño", explicó Josh Willis, científico del proyecto de las misiones de medición del nivel del mar del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en California. "Y nuestros satélites de medición del nivel del mar nos permiten observar el océano y ver cada latido", detalló.

Para México, el principal punto de atención es cómo la acumulación de calor en el Pacífico puede modificar la circulación atmosférica y la distribución de las precipitaciones. El Niño altera los vientos, redistribuye el calor oceánico y puede cambiar las condiciones que favorecen la formación de lluvias y tormentas.

Otro indicador que estudia la NASA es la disminución del fitoplancton en el Pacífico ecuatorial. El satélite PACE, lanzado en 2024, detectó cambios en el color del agua: algunas áreas que habitualmente presentan tonos verdosos muestran una mayor presencia de azul. La variación está relacionada con la reducción de nutrientes que llegan desde las profundidades marinas hacia la superficie.

"Algunas personas piensan que el agua es simplemente azul, pero es asombroso la multitud de colores que puede tener el océano", señaló Matthew Kehrli, investigador del equipo científico de PACE en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. El especialista destacó la utilidad de las observaciones para analizar la evolución del ecosistema oceánico: "Uno tiene ciertas expectativas sobre lo que sucedería. Pero ver visualmente los resultados con los productos de datos con los que se trabaja en tiempo real es muy gratificante".

La disminución del fitoplancton puede repercutir en la cadena alimentaria marina, debido a que estos organismos constituyen una fuente fundamental de alimento para numerosas especies. Para las zonas pesqueras mexicanas, representa una variable que conviene vigilar.

La NASA continuará observando el océano mediante satélites como Sentinel-6 y PACE, cuyos instrumentos permiten medir la altura del mar, registrar la temperatura superficial y analizar cambios en el color del agua. Estas mediciones se complementan con los sensores y las boyas oceánicas de la NOAA para estudiar el desarrollo de El Niño y mejorar la comprensión de sus posibles efectos.

"El fenómeno de El Niño nos afecta a casi todos de alguna manera cada vez que ocurre", advirtió Willis y agregó: "Si bien muchos han visto lo que puede hacer, miramos al océano para comprender el porqué".

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