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18 de agosto 2026 - 15:00

Pueblito mágico de Hidalgo esconde un centro minero con vía ferrata, tirolesas y una bebida que pocos conocen

En Hidalgo hay un pueblo minero con bosques, rappel y una bebida ancestral que pocos turistas se atreven a pedir.

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Este pueblito mágico de Hidalgo esconde un centro minero con vía ferrata, tirolesas y una bebida que pocos conocen

A menos de una hora de Pachuca, en el estado de Hidalgo, un antiguo pueblo minero se ha convertido en uno de los destinos de fin de semana favoritos para quienes buscan combinar naturaleza, adrenalina y sabor local. Se trata de Mineral del Chico, un Pueblo Mágico que conserva la memoria de más de cuatro siglos de historia y que hoy ofrece bosques, miradores, rutas de aventura y una gastronomía que vale la pena probar sin prisa.

Fundado hace más de 400 años como un enclave próspero en la extracción de oro y plata, el poblado —conocido cariñosamente como "El Chico"— ha sabido reinventarse. Lejos de quedarse solo en el recuerdo minero, hoy es sinónimo de ecoturismo y de experiencias que van desde caminatas tranquilas hasta escaladas que ponen a prueba el pulso de cualquier visitante. Para quienes planean una escapada corta pero intensa, esta es una guía de lo que no se puede dejar de hacer en este rincón hidalguense.

Qué hacer en este pueblito mágico de Hidalgo: Parque Nacional El Chico, el gran atractivo natural

El corazón verde del destino es el Parque Nacional El Chico, una extensión de 2,739 hectáreas de bosque que puede recorrerse a pie o en bicicleta de montaña. Sus senderos serpentean entre formaciones rocosas y pinares, y son ideales tanto para quienes buscan una caminata relajada como para los amantes del ciclismo de montaña.

El Parque Nacional El Chico ofrece más de 2,700 hectáreas de bosque para recorrer a pie o en bicicleta de montaña.

Dentro del mismo parque se encuentra uno de los puntos más fotografiados de la zona: el mirador de Peña del Cuervo, un balcón natural desde donde se aprecia la inmensidad del bosque hidalguense.

Otro imperdible es el Parque Recreativo El Cedral, uno de los espacios naturales más antiguos de México, ubicado en la comunidad de La Estanzuela. Ahí, una presa del mismo nombre sirve de escenario para practicar rappel, senderismo y pesca deportiva.

Hidalgo también es adrenalina pura en tirolesas y vía ferrata Si de emociones fuertes se trata, el Parque Recreativo Carboneras cuenta con un circuito de tirolesa y puentes colgantes pensado para quienes disfrutan del turismo de aventura. La combinación de altura y velocidad lo convierte en uno de los planes más solicitados por los visitantes más jóvenes.

Para los que buscan un reto mayor, existe la opción de recorrer la Vía Ferrata, una ruta de 400 metros instalada en la montaña La Tanda, a apenas 20 minutos del centro del pueblo. Esta modalidad de escalada asistida, que combina cables y estructuras metálicas fijas a la roca, permite ascender con mayor seguridad incluso sin experiencia previa.

La pesca deportiva también tiene su lugar en las presas de Cedral y Jaramillo, donde es posible capturar truchas, lobinas y carpas en un entorno completamente natural.

Hidalgo guarda tradición minera y sabores que solo se encuentran ahí La herencia minera del pueblo sigue viva en la Mina San Antonio, uno de los yacimientos más antiguos de plata de la región. Los más curiosos pueden optar por un recorrido nocturno, en el que guías locales narran las leyendas que rodean los túneles.

En el terreno cultural, la Iglesia de la Purísima Concepción, construida en 1725, destaca por su fachada de cantera y puede admirarse desde el jardín central o el quiosco que se ubican justo frente a ella. Cerca de ahí, la calle principal reúne tiendas de artesanías elaboradas en cobre, bronce, estaño y madera, además de los tradicionales textiles de Huasca de Ocampo.

Una experiencia poco común es el paseo en burro por los invernaderos de rosas de la comunidad de Cimbornes, una actividad pensada para quienes buscan un plan distinto y con ritmo pausado.

En materia gastronómica, la barbacoa, las enchiladas y las quesadillas son protagonistas del menú local. Según la temporada, también es posible probar quelites y escamoles en junio y julio, u hongos y chinicuiles durante la temporada de lluvias en septiembre. Para el brindis, la bebida insignia es la "tachuela", preparada a base de hierbas silvestres y frutas, y que se sirve desde 1960 en el emblemático bar Las Tachuelas.

Cuándo ir y cómo llegar a este pueblo de Hidalgo

Quienes buscan sumar el viaje al calendario de festividades tienen dos fechas clave. En la segunda semana de agosto se celebra el Festival de la Manzana y la Begonia, en honor a la flor típica que florece en esa temporada. Y cada 8 de diciembre, el pueblo se vuelca a las calles para festejar a su santa patrona en la Fiesta de la Purísima Concepción, con música, color y comida por doquier.

Llegar hasta Mineral del Chico es sencillo: se ubica a poco menos de una hora de Pachuca, capital del estado, y basta con tomar la carretera que conecta directamente con el pueblo a lo largo de unos 33 kilómetros.

Entre bosques, adrenalina y tradición, este Pueblo Mágico de Hidalgo demuestra que no hace falta viajar lejos para desconectarse del ruido cotidiano.

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