La ciencia mexicana está rompiendo paradigmas globales en la lucha contra la resistencia antimicrobiana. En un hito que combina la biotecnología de vanguardia con la biodiversidad endémica de nuestro país, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han logrado transformar dos elementos icónicos del ecosistema y la cultura nacional —el veneno de alacrán y el chile habanero— en potentes antibióticos capaces de combatir la tuberculosis y otras bacterias que hoy desafían a la medicina convencional.
Este avance no solo representa una esperanza para la salud pública global, sino también un activo de propiedad intelectual estratégico, con patentes ya registradas en México y Sudáfrica. El proyecto, liderado por el Dr. Lourival Domingos Possani Postay, ataca uno de los mayores riesgos financieros y sanitarios del siglo XXI: la pérdida de eficacia de los antibióticos actuales.
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El veneno veracruzano que "tiñe" la victoria contra la tuberculosis
El equipo del Instituto de Biotecnología (IBt), con sede en Morelos, centró sus esfuerzos en el alacrán Diplocentrus melici, originario de Veracruz. A partir de su toxina, se aislaron moléculas llamadas benzoquinonas, las cuales tienen la particularidad de cambiar de color al contacto con el oxígeno.Getty ImagesExplorar
Los hallazgos, validados en colaboración con la Universidad de Stanford y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, arrojan resultados contundentes:
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Benzoquinona Azul: Ha demostrado ser un antibiótico altamente eficaz contra Mycobacterium tuberculosis, la bacteria responsable de la tuberculosis, incluso en modelos vivos (ratones).
Benzoquinona Roja: Resultó letal para Staphylococcus aureus, un microorganismo responsable de infecciones hospitalarias graves como meningitis y septicemia.
Alcance extendido: Se descubrió que estas sustancias también eliminan a Acinetobacter baumannii, un patógeno oportunista extremadamente resistente a fármacos comunes en entornos clínicos.
De la salsa al laboratorio: el poder del chile habanero
Paralelamente, el equipo liderado por el Dr. Gerardo Corzo Burguete y la Dra. Georgina Estrada Tapia identificó en el chile habanero (Capsicum chinense) un péptido denominado defensina J1-1.
Mediante ingeniería genética, los científicos indujeron la producción de este péptido en bacterias cultivadas por fermentación industrial para crear el fármaco XisHar J1-1. Este compuesto ataca directamente a la Pseudomonas aeruginosa, una bacteria catalogada por la OMS como de "prioridad crítica" debido a su resistencia extrema, afectando principalmente a pacientes inmunocomprometidos.
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Checa lo que tiene para decir la UNAM.
Desafíos financieros y el camino a la producción masiva
A pesar del éxito científico y la obtención de patentes, el proyecto se encuentra en una encrucijada económica. Para que estos antibióticos lleguen a las farmacias y hospitales, es necesario transitar hacia los ensayos clínicos, una fase que requiere una inversión de capital considerable.
“El siguiente paso consiste en realizar ensayos clínicos, aunque estos implican una inversión considerable. Por ello, es fundamental que alguna farmacéutica nacional colabore para llevar los compuestos a una producción a gran escala”, señaló el doctor Possani Postay.
Actualmente, los investigadores trabajan en el desarrollo de nanopartículas para estabilizar las moléculas y asegurar que puedan administrarse de forma segura en humanos. Este avance de la UNAM no solo pone a México en la vanguardia de la biotecnología, sino que ofrece una ruta de salida a la crisis de resistencia bacteriana que, según organismos internacionales, podría superar al cáncer como causa de muerte para el año 2050 si no se desarrollan nuevos tratamientos.