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9 de mayo 2026 - 15:00

La estrella de Televisa que lo dejó todo a los 18 años y hoy es millonaria sin haber vuelto a actuar

Una actriz de Televisa abandonó la fama en plena juventud y construyó un emporio lejos de las cámaras. Su historia sorprende.

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 La estrella de Televisa que lo dejó todo a los 18 años y hoy es millonaria sin haber vuelto a actuar

Hubo una época en que Televisa dominaba las tardes y noches de millones de familias mexicanas con una programación que iba desde las telenovelas más apasionadas hasta los shows juveniles que marcaron a toda una generación. Fue precisamente en ese ecosistema de luces y ratings donde surgieron rostros que parecían destinados a brillar por décadas. Algunos lo lograron. Otros, en cambio, eligieron un camino completamente distinto cuando estaban en la cima.

Una de esas historias es la de una actriz que a los diez años ya estaba frente a las cámaras, que a los quince protagonizaba su primera telenovela y que a los dieciocho tomó una decisión que dejó a la industria sin palabras: retirarse para siempre. No fue un escándalo, no fue una crisis. Fue una elección deliberada, profunda y, según ella misma ha contado, la mejor que tomó en su vida.

Han pasado más de quince años desde su última aparición en la pantalla chica, y lejos de desvanecerse, Allisson Lozz construyó una vida que pocos en el medio artístico imaginaron posible: matrimonio estable, dos hijas, una empresa consolidada y una fortuna que no depende de ningún productor ni de los caprichos del rating.

Televisa y una niña prodigio que conquistó la programación juvenil

La historia de Allisson Lozz con la televisión mexicana comenzó en 2002, cuando con apenas 10 años se integró como participante en Código F.A.M.A., el reality show musical infantil de Televisa que fue un fenómeno en su momento. Su talento fue evidente desde el primer episodio, y la televisora no tardó en abrirle más puertas.

Allisson Lozz

Allisson Lozz debutó en Televisa a los 10 años en el reality infantil Código F.A.M.A. y rápidamente se convirtió en uno de los rostros más populares de la programación juvenil de la televisora.

Poco después llegó Alegrijes y rebujos, la producción infantil donde compartió pantalla con nombres que también marcarían la industria: Diego Boneta, Jesús Zavala y María Chacón, entre otros. Era una niña actuando con niños que, años más tarde, se convertirían en figuras reconocidas del cine y la televisión en México y en el extranjero.

El siguiente salto fue todavía más grande. Lozz se sumó al elenco de Rebelde, la telenovela juvenil que se convirtió en uno de los fenómenos televisivos más importantes de la historia de Televisa y que catapultó a toda una generación de actores. Aunque no fue parte del reparto protagónico, su presencia en la serie la consolidó como uno de los rostros más reconocibles de la televisora entre el público adolescente.

Televisa apostó por ella como protagonista, y ella se fue

El punto más alto de su carrera llegó en 2007, cuando con apenas 15 años se convirtió en la protagonista de Al diablo con los guapos, telenovela que confirmó lo que muchos ya intuían: Allisson Lozz tenía todo para ser la gran estrella de la siguiente década en Televisa.

Allisson Lozz

A los 15 años, Lozz protagonizó Al diablo con los guapos, la telenovela que la posicionó como una de las grandes apuestas de Televisa para la siguiente década, antes de su sorpresivo retiro.

Siguieron otras producciones, más personajes, más rating. El camino estaba trazado y la industria la veía como una apuesta segura. Pero en 2010, cuando tenía solo 18 años y una carrera que la mayoría envidiaría, anunció algo que nadie esperaba: su retiro definitivo del espectáculo.

No hubo drama. No hubo declaraciones airadas ni conflictos con productores. La razón fue, en sus propias palabras, de orden espiritual. Allisson Lozz es Testigo de Jehová, y su fe se convirtió en el eje central de todas sus decisiones. La televisión, con sus horarios, sus exigencias y su exposición constante, quedó incompatible con la vida que quería construir.

Televisa quedó atrás: la nueva vida que la volvió millonaria

Un año después de su retiro, en 2011, Allisson Lozz se casó con Eliu Gutiérrez, y desde entonces ambos han formado una familia que ella describe como su mayor logro. Tienen dos hijas y un matrimonio que, a diferencia de tantas historias del medio artístico, sigue vigente y sólido más de una década después.

La familia se estableció en Estados Unidos, donde Lozz encontró un nuevo escenario para desarrollar su lado emprendedor. Se convirtió en líder de proyectos de cuidado personal y nutrición a través de la empresa Farmasi, y su éxito en ese ámbito la posicionó no solo como empresaria sino como influencer con una comunidad fiel que la sigue precisamente por haber elegido autenticidad sobre fama.

Los números de su emprendimiento, según ha compartido en entrevistas y redes sociales, la ubican en un nivel económico que no tiene nada que envidiarle a lo que habría ganado frente a las cámaras. Su historia se convirtió, de hecho, en un argumento recurrente en conversaciones sobre mercadeo en red y emprendimiento femenino en comunidades hispanohablantes de Estados Unidos.

Allisson Lozz

Desde su retiro en 2010, Allisson Lozz construyó una carrera como empresaria en Estados Unidos a través de la empresa Farmasi, donde lidera proyectos de nutrición y cuidado personal con notable éxito.

Allisson Lozz ha sido consistente cada vez que se le pregunta sobre la posibilidad de un regreso: no va a volver. No lo dice con amargura ni con nostalgia. Lo dice con la claridad de alguien que sabe exactamente dónde quiere estar y por qué.

Su transformación —de niña estrella de Televisa a empresaria y madre en Estados Unidos— estuvo guiada en todo momento por una fe que, según ella, le dio estructura, propósito y paz. En una industria donde el retiro suele venir acompañado de escándalos o fracasos, su historia es una excepción que incomoda un poco a quienes creen que la fama es el destino obligado del talento.

Quince años después, mientras sus compañeros de generación siguen compitiendo por papeles protagónicos, Allisson Lozz construyó silenciosamente una vida que, al menos desde afuera, parece exactamente lo que quería: alejada de los reflectores, cerca de los suyos y, según todos los indicios, más libre que nunca.

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