11 de noviembre 2025 - 13:00

Las muertes de las que Televisa no quiere hablar: la insólita partida de una estrella y la "maldición" que provocó

Cuatro actores de Televisa que fueron el reflejo de un gran momento de la televisión mexicana perdieron la vida de manera sorprendente.

Las muertes de Televisa que causan sorpresa.

Las muertes de Televisa que causan sorpresa.

El mundo de Televisa ha sido testigo de muchas historias inolvidables, pero pocas tan impactantes como la de Eduardo Palomo, el actor que conquistó corazones en los años noventa y cuya muerte, tan repentina como insólita, sigue siendo motivo de asombro. A más de dos décadas de su partida, su recuerdo continúa vivo no solo por su talento, sino por la extraña cadena de tragedias que envolvió a varias de sus colegas más cercanas.

Nacido en 1962, Palomo habría cumplido 63 años en 2025. Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada en 2003, cuando un infarto fulminante lo sorprendió en plena cena, tras soltar una carcajada. Aquella noche fatídica, el actor estaba en un restaurante de West Hollywood junto a su esposa, Carina Ricco, el director Sergio Arau y el reconocido actor Edward James Olmos. Lo que comenzó como una velada tranquila terminó en tragedia: un chiste provocó una risa intensa y, en segundos, el protagonista de Corazón Salvaje se desplomó ante la mirada atónita de todos.

Los intentos por reanimarlo fueron en vano. Fue trasladado al hospital Cedars-Sinai, donde los médicos lucharon durante 45 minutos antes de declararlo muerto a las 23:32 horas. La causa: un infarto masivo al miocardio. La noticia conmocionó al mundo del espectáculo. Palomo era joven, deportista, no fumaba ni consumía drogas, lo que hizo aún más desconcertante su fallecimiento.

El legado del galán de Televisa

Eduardo Palomo había alcanzado la fama absoluta en 1993 con su papel de Juan del Diablo en Corazón Salvaje, una producción de Televisa que se convirtió en fenómeno cultural. Su interpretación apasionada y su inconfundible carisma lo posicionaron como uno de los grandes galanes de la época dorada de las telenovelas mexicanas.

eduardo palomo

Antes de ese éxito, ya había demostrado su talento en proyectos como La pícara soñadora y Alcanzar una estrella II. Pero tras el auge de su carrera, decidió dar un paso al costado y probar suerte en Estados Unidos. Allí comenzó a abrirse camino en la industria anglosajona, participando en series como Kingpin, donde interpretó al “Captain Lazareno”.

Su funeral se llevó a cabo el 10 de noviembre de 2003 en Los Ángeles, dentro de la Iglesia de la Cienciología, religión que profesaba. Sus restos fueron cremados y trasladados a México, donde sus cenizas descansan en el mar, como él había pedido.

Las tragedias que siguieron en Televisa

La historia de Palomo no terminó con su muerte. Con el paso de los años, varios de sus compañeros de elenco también fallecieron de manera prematura, dando pie a una especie de “maldición” que muchos fanáticos aún mencionan.

En 2005, Mariana Levy, su coprotagonista en La pícara soñadora, murió a los 39 años a causa de un infarto fulminante mientras se dirigía con su familia a un parque de diversiones. Dos años después del deceso de Palomo, el mundo del espectáculo mexicano volvía a vestirse de luto.

Una década más tarde, en 2015, Lorena Rojas, quien actuó con él en Alcanzar una estrella II y en la obra Una pareja con ángel, falleció a los 44 años por complicaciones derivadas del cáncer de hígado.

Y en 2019, el público se conmocionó nuevamente con la muerte de Edith González, la inolvidable “Mónica de Altamira” de Corazón Salvaje. La actriz perdió la vida a los 55 años tras una larga batalla contra el cáncer.

edith gonzalez

Eduardo Palomo, Mariana Levy, Lorena Rojas y Edith González compartieron no solo escena, sino también un vínculo simbólico de talento, belleza y destino. Los cuatro pertenecieron a una generación dorada de intérpretes que definieron la identidad televisiva de los años noventa.

Hoy, más de veinte años después, el recuerdo del actor que murió riendo sigue generando nostalgia y curiosidad. Su vida, corta pero intensa, dejó una huella imborrable en Televisa y en millones de espectadores que aún suspiran al recordar aquella frase que lo hizo inmortal: “Juan del Diablo no muere, solo se transforma.”

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