El ecosistema tecnológico y de consumo de medios en México ha experimentado un punto de inflexión definitivo. De acuerdo con los datos contrastados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) entre el Censo de Población y Vivienda 2020 y la Encuesta Intercensal 2025, el teléfono celular ha desplazado oficialmente al televisor como la tecnología de información y comunicación con mayor presencia en el país. La penetración de los dispositivos móviles escaló rápidamente, pasando de un 88.1% a un contundente 94.5% en apenas un lustro.
Este crecimiento acelerado del celular va de la mano con una expansión masiva de la conectividad general en los hogares. Las estadísticas oficiales revelan que el acceso a Internet logró el salto porcentual más significativo de la medición, al dispararse del 53.9% registrado en 2020 a un 75.7% para el año 2025. Esta combinación de movilidad y conexión constante ha cimentado el terreno para que las redes sociales y las plataformas digitales se consoliden como la principal fuente de información y entretenimiento, reestructurando los hábitos de la población.
El declive sostenido de los formatos tradicionales
Mientras los dispositivos móviles conquistan el mercado, la infraestructura de telecomunicaciones tradicional muestra una clara tendencia a la contracción. El televisor, histórico rey de los hogares mexicanos, perdió su liderazgo absoluto al caer del 91.3% de penetración en 2020 a un 89.5% en la medición actual. Este retroceso en las pantallas tradicionales también golpeó severamente a los modelos de suscripción, ya que el servicio de televisión de paga descendió del 43.5% al 35.9% durante el mismo periodo.
El impacto de la digitalización ha sido aún más severo para las tecnologías exclusivamente analógicas y estacionarias. Los números del INEGI exponen que la presencia de dispositivos para oír radio sufrió una drástica caída, pasando del 69.2% al 54.4%. Una suerte similar enfrenta la línea telefónica fija, cuya presencia en los hogares se redujo del 37.7% al 31.8%.
Por su parte, la adquisición de equipos de cómputo más robustos, como la computadora, laptop o tablet, mostró un estancamiento en el mercado, registrando un crecimiento marginal al pasar únicamente del 38.4% al 39.3% en los últimos cinco años.