El debate sobre la regulación del ecosistema digital ha cobrado una urgencia sin precedentes en México. Este lunes 3 de agosto, durante la Mañanera del Pueblo, se presentó Arturo Béjar, un destacado ingeniero mexicano elegido por la propia empresa Meta para diseñar sus sistemas de protección de usuarios. Con un currículum de alto calibre que incluye haber sido el primer ingeniero de seguridad de Yahoo!, trabajar en IBM México y desempeñarse como director de Ingeniería de Protección y Cuidado en Facebook, Béjar acudió al foro presidencial para lanzar una dura advertencia.
Su trabajo y sus testimonios han logrado colocar en el centro del debate público la enorme responsabilidad de las plataformas en el diseño de algoritmos adictivos y los graves riesgos que enfrentan hoy en día las niñas, niños y adolescentes.
La trampa del diseño: mecanismos para capturar la atención
Durante su exposición ante el Gobierno federal, el especialista desmintió que el uso compulsivo de los dispositivos sea un accidente. Detalló que el diseño de las redes sociales provoca daños en infancias y juventudes, operando bajo un modelo adictivo que combina diversas herramientas psicológicas y tecnológicas para captar y prolongar la atención de los menores.
Entre los mecanismos específicos que configuran este entorno perjudicial, Béjar enumeró:
-
El uso del scroll infinito y la reproducción automática de videos para evitar que el usuario se desconecte.
Las recomendaciones algorítmicas, las cuales están estrictamente basadas en lo que logra capturar la atención del menor.
El bombardeo a través de notificaciones constantes y los contadores de popularidad.
La implementación de mecanismos que fomentan la comparación y la presión social.
Los daños concretos revelados desde las entrañas de Meta
Para dimensionar el impacto de estas prácticas, el ingeniero exhibió cifras alarmantes provenientes de un reporte interno de la propia compañía Meta, enfocado en jóvenes de 13 a 15 años. Los resultados de este diseño de plataformas se traducen en daños concretos y cuantificables en la salud mental y física de los adolescentes:
-
Uno de cada cinco jóvenes reportó sentirse peor consigo mismo, con su cuerpo o con su imagen personal.
Uno de cada ocho menores confesó haber recibido algún tipo de acoso sexual.
Uno de cada once usuarios de esa edad estuvo expuesto directamente a contenido relacionado con suicidio o autolesiones.
Aunado a esta crisis de salud mental, el reporte interno de la empresa arroja un dato escalofriante sobre la vulnerabilidad en línea: más del 90% de los daños reportados fueron provocados por personas desconocidas.
Industria que se deslinda y el llamado a la acción gubernamental
Ante la evidencia del perjuicio, Béjar contrastó la postura evasiva de las corporaciones tecnológicas con las obligaciones ineludibles del Estado. Explicó que la industria suele negar tajantemente que exista una adicción a sus plataformas. Además, las empresas optan por trasladar la responsabilidad de la supervisión a las personas jóvenes y a sus propias familias, escudándose en el argumento de que las nuevas cuentas creadas para adolescentes ya incorporan protecciones automáticas.
No obstante, el ingeniero mexicano fue contundente con su mensaje hacia las autoridades: "Cuando un producto genera daños en personas jóvenes, la protección no puede depender únicamente de ellas o de sus familias".
Para contrarrestar este fenómeno, señaló que a los gobiernos les corresponde asumir un rol activo mediante las siguientes acciones:
-
Profundizar en el estudio científico y estadístico de los daños y sus causas.
Establecer medidas de protección rigurosas y estructurales para las niñas, niños y adolescentes.
Impulsar regulaciones para que los productos dirigidos a personas jóvenes sean diseñados genuinamente para su bienestar, y no para su perjuicio.