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“Mi profesión me llevó por el mundo”

Le encanta y disfruta los viajes con su socia y amiga Gabriela Flores Piran. «Nos divertimos mucho, pero eso sí, trabajamos como locas», explica, y agrega: «Un día mío es gimnasia por la mañana, pero a las once ya estoy en el local de Palermo Hollywood, en la calle Costa Rica. Pero, los fines de semana los disfruto en familia, nos vamos al campo en Monte».

Periodista: ¿Dónde empezó todo lo tuyo?

Teresa Calandra: Nací en La Plata, estudié en el colegio Nuestra Señora de la Misericordia, donde también lo hizo Cristina Kirchner y en la misma camada, pero no nos conocimos. También había pasado por ese colegio Estela de Carlotto. Me casé a los 18 con «Juanchi» Taberna, jugador de Estudiantes, compañero de Carlos Bilardo y la Brujita Verón. A él lo compraron en México y nos casamos allá por iglesia. Al año nos divorciamos, volví a Buenos Aires, y me presenté a trabajar en Austral.

P.: La época de azafata en ese entonces, ¿cómo era?

T.C.: Muy estricta, había que hacer un curso, saber idiomas. Era como un casting. Algo que no olvido eran los uniformes de la época que tenían los mismos colores que los aviones, unos eran rayados en degradé de verdes y otros naranja, con un sombrero haciendo juego. Eran como los de Braniff, las azafatas usaban diseños de Pucci. Volé dos años, luego me presenté en Aerolíneas. Ahí conocí al padre de mis hijos, Alejandro Balut. Estuvimos casados diez años, tuvimos dos hijos, Diego, el mayor, músico, y Hassen, diseñador, arquitecto y director de cine. Ya soy abuela, tengo una nieta divina, Asia.

P.: ¿Cuándo comenzaste en el modelaje?

T.C.: Empecé de grande, con 28 años. Me encontré con Teté Coustarot, que la conocía de La Plata y con Sofía Neiman, en la peluquería de Pino; su hermana Lina, me ofreció hacer fotos para una gráfica. Después conocí a Giordano, que me dio mucho trabajo. Mis amigas me presentaron en muchas casas de modas. En ese momento empezaron los programas de TV y ya no sólo te veían en las pasarelas.

P.: ¿Cuándo empezaste a tener más trabajo por el modelaje?

T.C.: En el 86, me llaman de ATC para hacer una suplencia de un programa para chicos. Iba en vivo todos los días desde el Parque Interama, fue muy exigente. Admiro a Xuxa, ¿cómo hará? Ahí me empiezan a llegar ofertas de conducción de Canal 13 y de América; en paralelo seguí trabajando como maniquí, y lo conocí a Gonzalo Bergada, mi actual marido. Mientras hacía los magazines, empiezo «Con Teresa» mi programa de viajes, en cable, que va a cumplir 19 años, y recorro todo el mundo. Y tuve la oportunidad de participar en «Perla Negra», «Los Simuladores», «Champs 12», junto a mi nuera Liz Solari, cantar en lo de Marcelo Tinelli (que fue divertido y logré cumplir el sueño), también cine y ficción.

P.: ¿Estudiaste actuación o periodismo?

T.C.: No, sólo hice un año de teatro. Tampoco soy periodista. Soy una ex modelo, conductora y empresaria de la moda.

P.: ¿Cómo comienza la empresaria de la moda?

T.C.: Fui contratada por una marca italiana de anteojos para hacer la gráfica. Se vendían los modelos de mi imagen. Al año siguiente, me ofrecen asociarme y sacar mi propia marca, eso fue en 2000. Los anteojos Teresa Calandra se hacen en Italia, en el norte de Venecia, donde se realizan los mejores del mundo: Chanel, Lacroix, Versace, Gabbana, etcétera.

Saber escuchar

P.: ¿Cuándo viste la oportunidad de un negocio con la moda?

T.C.: Me encanta diseñar, con los anteojos me involucro mucho. Hay que tener la mente muy abierta y saber escuchar a la gente que está en el mercado y, fundamental, lo que pide el público. La moda surgió con mis viajes para el programa, conozco a mi socia Gaby Flores Piran, con quien me llevo bárbaro. Abrimos un local en Recoleta donde vendemos ropa importada. En ese momento con mis viajes, entrevistaba a los diseñadores más importantes: Roberto Cavalli, Giorgio Armani, Donatella Versace, la dueña de Blue Marine, Alessandro DellÁcqua, Paolo, de Icerberg, la dueña de Pucci, la lista es interminable. Era otra época, otro estilo, las maniquíes eran divas: Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Eva Herzigova, Carla Bruni, Linda Evangelista, cada una tenía su estilo, una morocha, otra rubia, una salía con el pelo tirante, otra recogido, pero eran divas. Eran ellas en la pasarela mostrando ropa.

P.: ¿Cómo son los viajes que hacés?

T.C.: Viajaba por lo que te conté antes, para mi programa. Ahí cubría la semana de la moda, del diseño, los autos, relojes, arte y exposiciones. Son muchos días y pasan muchas cosas. Milán, Roma, Estados Unidos y el resto del mundo. Grababa y después me dedicaba a comprar ropa para vender. Después de dos años dijimos con mi socia: ¿Y por qué no tener nuestra propia marca?, ahí surge «Calandra» y todo lo hacemos en la Argentina. Cuesta creer cuando caminás por calles de Milán, como Via Montenapolioni, Via Della Spiga, Via Sant'Andrea, y decís ¿esto es lo que viene, lo que se va a usar? Después te acostumbrás, es como que el ojo se adapta. Tampoco es que copiás, pero tenés que respetar la tendencia mundial. Aunque la marca Calandra tiene sólo tres años somos muy nuevas.

P.: ¿En qué estilo te definís?

T.C.: En un prêt à porter elegante. Mi ropa es muy ponible para los viajes, por ejemplo. Hay 10 mandamientos en el guardarropa femenino: los anteojos, un buen pañuelo de seda, las perlas, una buena camisa blanca, un black dress, el stilletto, el trench que es lo que te termina de vestir, nunca le vas a errar y tu perfume. Para mí menos, es más. Nada mejor que un cuello cerrado y una espalda muy importante. Mejor un escote en la espalda que adelante. Coincido con Armani en que la buena moda se hace en Italia. La moda de vanguardia surge en Londres, pero la verdadera es la italiana.

P.: ¿Tenés algún restó preferido en Milán?

T.C.: En Milán La Bolognese, se come muy rico, pero hay que ir a la noche, en la semana de la moda, en una mesa está Cindy Crawford y en la otra George Clooney, Mario Testino y sus amigos. Es muy divertido. Para almorzar, Paper Moon, canchero, comida italiana clásica, accesible, lo recomiendo. También el Armani café y si querés comer buen sushi, Nobu. Otro que me gusta es Novecento, pero está un poquito afuera de Milán y El Gaucho del Pupi Zanetti, es bárbaro, será porque a mí me gusta mucho la carne, vino argentino y panqueques de dulce de leche, estar comiendo eso en Milán es genial.

P.: ¿Milán es tu ciudad preferida?

T.C.: Amo Milán, por mi suegra, Lui Terracini, vivió mucho tiempo allá. Tanto me machacó, que aprendí a quererla. Después de muchos viajes me gusta más que Roma. Pero para vivir elijo Roma, más ruidosa, y donde tengo muchos amigos. De vieja prefiero la Toscana, un lugar más relajado.

P.: ¿Otro sitio en el mundo que te guste ir?

T.C.: Me fascina Nueva York, es una ciudad bárbara, siempre tenés cosas para hacer, los días se te pasan volando. Mucho arte: el MOMA, Metropolitan, Guggenheim. Un desayuno que me encanta, Le Pain Quotidien, también para almorzar. Tenés que caminar todo el día y si no te manejás en el metro. Hay opciones de ver cosas nuevas todo el tiempo, el Soho, abren restos nuevos siempre. Me gusta mucho comer en Baltazar. Soy de moverme por la Quinta, Madison, Park Ave y recorrer la «walking distance».

P.: ¿Te gustan los musicales?

T.C.: Me encantan, recomiendo ir a Radio City. Vi las Rockettes, un show impresionante. Eso sí pedí asientos de la mitad para atrás, adelante se te vienen las bailarinas encima. En Broadway, salvo Mamma Mia he visto casi todos. «El Fantasma de la Ópera», lo vi cinco veces. Y ahora tenemos la suerte de poder verla acá.

Entrevista de Sara María Louzan

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