Opiniones

Misión dólar: a la espera de una pronta mayor oferta para ordenar su deslizamiento

Luego de evidenciarse señales de agotamiento en la capacidad de elevar la tasa de Leliq para ¨domar¨ al dólar, los inversores se encuentran atentos a las próximas estrategias de las autoridades económicas en busca de poder devolverle mayor tranquilidad a la marcha de la divisa aún en un incierto año electoral.

A pesar de la disparada de más de 23 puntos porcentuales desde los mínimos, que ya ubica a la tasa de política monetaria por encima del 67% anual, dicha herramienta ya no tendría efecto en convencer a los inversores en mantener sus apuestas en pesos, y así es que se observa una incipiente mayor dolarización.

Más que continuar reforzando dicha estrategia, a través de un mayor endurecimiento del apretón monetario, la nueva hoja de ruta apuntaría a mejorar el mecanismo de transmisión de la tasa en el sistema financiero.

Ello se debe a que el fuerte repunte de la Leliq no ha sido acompañado por la tasa Badlar, que actúa como referencia para los ahorristas en plazo fijo, y es crucial que las autoridades encuentren las herramientas necesarias para inducir a los bancos a mejorar rápidamente la remuneración para poder lograr renovaciones.

La urgencia de dicha inciativa se debe a que los ahorristas de plazo fijo representan una importante ¨demanda potencial¨ de dòlares que podrían sumarse a la de inversores - en especial de fondos extranjeros - que decidieron cerrar apuestas en títulos en pesos y aceleraron el repunte del dòlar en las últimas semanas.

Aùn cuando la divisa todavía se encuentra por debajo de la media de la zona de no intervención, la marcada volatilidad intradiaria y el continuo reacomodamiento alcista que acumula recientemente despierta importantes preocupaciones, en especial ante la incertidumbre electoral y las vulnerabilidades económicas.

En vista a ello, la nueva apuesta de las autoridades sería incentivar una mayor oferta de divisas que pueda contrarrestar una demanda que - aún cuando todavía resulta limitada - está tomando el mando de la plaza cambiaria, y es por ello que cotidianamente despierta inquietudes al regular el ritmo del dólar.

No sólo proximamente se pondría en marcha la subasta de dólares del Tesoro a razón de U$S 60 millones diarios, estrategia validada por el FMI, sino que se espera que aún cuando el campo pueda liquidar sin demasiado apuro la cosecha estaría sumando en promedio un monto al menos similar a la plaza.

De dicha manera se apuntaría a poder volver a transitar una etapa de mayor calma, que no implica que el dólar deba ni quedarse planchado ni mucho menos retroceder terreno, dado que frente a un escenario de aún elevada inflación sería en el tiempo recorrer una vez más un peligroso camino hacia un atraso cambiario.

En ese sentido, el objetivo debería ser en la dinámica del dólar una convergencia ordenada hacia la evolución de la inflación y de las tasas a fin de que la ¨fiebre¨ por la divisa - habitual en períodos electorales de elevada incertidumbre como el actual - no recrudezca al sumar nuevos tenedores de pesos y ello pueda desembocar en otra crisis cambiaria, con adversas implicancias económicas, políticas y sociales.

Lograr poner ¨paños fríos¨ a la demanda de dólares actual, y en especial a la potencial, debería ser el obetivo de máxima hasta las elecciones, dado que el actual ambiente no ofrece espacio para que los inversores puedan recuperar la confianza, la cual es el verdadero remedio para desactivar las presiones cambiarias.

Ello se refleja en un elevado riesgo país de 780 pb. que no ha logrado reducirse ni siquiera con los recursos del FMI para atender los compromisos de deuda de este año y parte del próximo, ya que existen dudas sobre el programa financiero 2020, y de los siguientes años, que deberá atender la futura administración.

Ni siquiera los menores rendimientos internacionales, tal como refleja el bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años por debajo del 2,40% ante la promesa de la Fed de suspender la suba de tasas este año por las crecientes preocuperaciones de una desaceleración económica global, están permitiendo recuperar el acceso al crédito externo, a diferencia de otros emisores emergentes que aprovechan estas ventanas de financiamiento.

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