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Molière, un teatro clásico y a la vez siempre moderno

Interpretada por la compañía del Centro Nacional de Arte Dramático Nancy Lorraine-La Manufacture en el Teatro San Martín, la obra "habla de temas tan contemporáneos como el cuerpo y el dinero", según su director.

“Uno puede ser tonto y rico y eso es mejor que ser inteligente y pobre. Eso es lo que cuenta esta obra”, dice Michel Didym, el director francés que pondrá en escena “El enfermo imaginario”, de Molière, con su compañía del Centro Nacional de Arte Dramático Nancy Lorraine-La Manufacture en el Teatro San Martín. Será un espectáculo con actores y técnicos franceses, músicos locales y subtitulado en español. Tendrá funciones mañana y el domingo, y retomará la semana próxima de miércoles a domingo. Comediante y director de teatro y ópera, Didym además es creador de diversos acontecimientos teatrales en Europa. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo se conecta este clásico con la actualidad? ¿Cuáles son los principales rasgos que destaca de su puesta?

Michel Didym: Lo que nos asombra de inmediato cuando leemos la obra es que está muy presente el tema del dinero y el cuerpo, que son muy actuales. No hay nada más moderno que el dinero y el cuerpo, sólo se ve eso en la televisión y el fútbol, el tenis, la glorificación de los cuerpos, la juventud eterna, la belleza, y sobre todo la salud. Pero... ¿cuánto cuesta estar en buen estado de salud? El dinero es lo que gana, hay gente que puede ser horrible pero es rica y si es rica tienen razón, significa que algo tienen porque si no, no serían ricos. Luego tenemos a gente de clase media que quiere ascender socialmente, les atrae la alta sociedad y el jet set, quieren lo que brilla, entonces les enseñan pintura o música a sus hijos, quieren que sean artistas pero sin el sacrificio de lo que eso significa. Buscan sólo tener un coqueteo con esas disciplinas. Ese es el caso del enfermo, que al mismo tiempo es un tipo bastante avaro y quiere muchos remedios pero está contando cuánto le cuesta, y a causa del dinero decide casar a su hija con un médico. Así entonces tendrá menos miedo a la muerte. Uno puede refugiarse en la medicina o en la religión para paliar el miedo a la muerte.

P.: Según su visión el teatro es un lugar donde se desenmascaran las trampas del lenguaje, ¿cómo podría explicarlo?

M.D.: Es el lugar donde uno aprende a ver a los que fingen, hay gente que finge, gente que finge fingir y gente que hace cosas a propósito. Hay una gran diferencia entre fingir y hacer algo a propósito, y el teatro es donde se desenmascara esto, el teatro es donde uno se plantea preguntas. Uno se pregunta si lo que está oyendo es correcto o incorrecto, uno sopesa la lengua y es más, uno le da la razón al que habla mejor, no al que dice la verdad. En el teatro uno aprende a hacer esa diferencia entre el que habla bien y el que dice la verdad.

P.: Como director del Centro Nacional de Arte Dramático ¿cómo ve a las nuevas generaciones en relación al teatro?

M.D.: Hay tantos jóvenes artistas como estilos de teatro. Hay muchos jóvenes que se relacionan con la puesta en escena tecnológica, utilizan robots y máquinas, hacen juegos y generan un teatro de estudio o de construcción con los actores, pero generalmente les falta es una buena dramaturgia y un lenguaje. Se reúnen durante seis meses, hacen una obra de teatro, pero esa obra ¿tiene un destino? ¿va a poder mantenerse cincuenta años después? No sé. A mí me importa el teatro de texto y hay jóvenes que lo practican, a muchos les interesan los grandes textos políticos, polémicos y donde hay paradoja. A menudo hay varias posibilidades y el personaje elige la peor... ¿por que? Porque la gente elige mal. En teatro muchas veces ves a gente que razona de otro modo, ves una situación y decís ‘espero que no haga esto’ y el personaje va y lo hace, y vos estás dentro viendo que esa persona está pensando mal, más allá de lo que corresponda. Esa tendencia la encuentro en jóvenes compañías, también hay muchas compañías que utilizan circo, marionetas y es interesante, pero creo que cuando hay una obra escrita es mucho más interesante que una obra conceptual. En la juventud hay un gusto muy fuerte por el teatro, estamos en progresión y en comparación tenemos cada vez más jóvenes que quieren hacer y también hay más público. Le damos oportunidades a jóvenes compañías.

P.: Hay muchos autores franceses en nuestra cartelera comercial , por caso, Florian Zeller o Laurent Baffie, entre muchos otros, y ligados a la comedia y el humor ¿qué opina?

M.D.: En todas partes el teatro comercial funciona. Lo que hace Baffie es stand up, ese humor se dirige a las partes bajas del cuerpo, abajo del pantalón, con bromas groseras, lejos del cerebro. Hay gente que necesita reír así, de manera pesada. O si no, se puede elegir Molière, donde la risa es de una manera inteligente, te reís de los defectos de la sociedad y del alma humana, te ves a vos mismo pensando mal como el enfermo, todos tenemos miedo a la muerte, es normal, entonces uno se reconoce. Estas comedias comerciales son muy buenas recetas para ganar dinero, pero cada uno elige lo que quiere. A mí no me interesa ser el hombre más rico del cementerio, prefiero haber vivido bien y morir pobre.

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