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Molinos finalmente se quedó con La Salteña

La compañía del Grupo Pérez Companc compró la tradicional fábrica de pastas frescas a la multinacional General Mills, que se va de la Argentina.

Molinos Río de la Plata anunció ayer oficialmente que compró la tradicional marca de pastas frescas La Salteña. De esta manera la multinacional General Mills concreta la retirada del mercado argentino, mientras que el Grupo Pérez Companc cierra su tercera inversión del año en apenas 15 días.

En un contexto recesivo y de empresas que barajan y dan de nuevo en sus planes de negocios, Pérez Companc está aprovechando el momento y su sólida espalda financiera para salir de compras. Con la compra de La Salteña no solo se queda con sus principales marcas, sino también con sus activos que incluyen una fábrica en la localidad bonaerense de Burzaco que emplea en forma directa a 500 personas y está dotada de tecnología de punta para exportar.

Justamente la multinacional General Mills invirtió fuerte años atrás con la clara intención de ganar terreno en las exportaciones a países limítrofes, pero los constantes vaivenes económicos de la Argentina complicaron el panorama. Primero vendió el segmento de panificados a la mexicana Bimbo y ahora con esta operación directamente se retira del país.

Fuentes del sector detallaron que esta unidad de negocios es deficitaria desde hace varios años y nunca logró la competitividad necesaria para exportar con volumen suficiente.

Ahora el ingreso de Molinos Río de la Plata le da un nuevo aire a La Salteña porque por un lado, la empresa de los Pérez Companc sabe desenvolverse en la cambiante economía argentina y conoce el mercado. Aquí también es líder en el segmento de pastas secas y precisamente con esta compra aspira a avanzar casilleros en el rubro de las pastas frescas.

Por supuesto que los últimos dos años no fueron fáciles para Molinos Río de la Plata. Sin ir más lejos en su balance parcial por el período de nueve meses cerrado en septiembre pasado, con una facturación cercana a los $12.800 millones, tuvo que afrontar pérdidas por más de $2.000 millones.

La caída del consumo en el mercado interno, de donde proviene el grueso de su facturación, junto con la fuerte devaluación del peso le jugó una muy mala pasada como a la mayoría de las empresas nacionales.

Pero en la crisis Molinos parece estar encontrando oportunidades y como muestra bien sirve el comunicado que envío ayer para informar la compra: “La adquisición de La Salteña es un paso más en el marco de la estrategia de crecimiento de Molinos, que en los últimos dos años ha realizado inversiones por 100 millones de dólares, siendo las más relevantes: la construcción de dos centros de almacenamiento y preparación de pedidos robotizados, la inauguración de la línea de fideos largos más productiva de América, la construcción de dos líneas de fideos libres de gluten, las nuevas líneas de producción de alfajores Chocoarroz y obleas Gallo Snacks, la ampliación de capacidad de elaboración de su Bodega Nieto Senetiner y la modernización de los sistemas de la empresa al standard SAP 4Hanna”.

Sin lugar a dudas el Grupo Perez Companc saca pecho y se prepara para tiempos mejores.

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