Economía

Moody's modificó la perspectiva del sistema bancario argentino a negativa

La calificadora de riesgo Moody’s cambió la perspectiva del sistema bancario argentino de estable a negativa, “debido al deterioro de las condiciones operativas que están afectando los perfiles de riesgo de activos, el capital y las ganancias ajustadas por inflación”. La volatilidad financiera tras las elecciones presidenciales, estima el informe difundido ayer, afectará negativamente la actividad económica, aumentará la inflación y posiblemente incrementará las tasas de interés.

Moody’s señaló “el debilitamiento de las condiciones de financiamiento y la alta vulnerabilidad a los shocks externos, reflejados en los retiros significativos de los depósitos”. Es por eso que, según la calificadora de riesgo, “la perspectiva negativa es consistente con la revisión a la baja de la calificación soberana de Argentina”.

La inflación y las tasas de interés extremadamente altas aumentarán la morosidad y limitarán el refinanciamiento de la deuda -explica el informe- mientras que los créditos tendrán una contracción significativa. Pese a las recientes disminuciones, la cobertura de reservas para pérdidas crediticias seguirá siendo adecuada para mitigar las pérdidas previstas. Además, el índice de capital común tangible de los bancos disminuirá en el horizonte de la perspectiva a pesar de las altas ganancias nominales, el débil crecimiento de los créditos que limita el consumo de capital y los moderados pagos de dividendos.

“La volatilidad financiera tras las elecciones primarias afectará negativamente la actividad económica, aumentará la inflación y posiblemente incrementará las tasas de interés”, afirmó Valeria Azconegui, vicepresidente de Moody’s. “También esperamos que la presión sobre el peso se mantenga en el horizonte de la perspectiva, la cual seguirá afectando la confianza de los inversores y consumidores, y limitará las oportunidades de negocio de los bancos”, advirtió.

Previsión

Ayer, en una conferencia llevada a cabo en un hotel porteño, el vicepresidente regional de Moody’s, Gabriel Torres, se refirió a la situación del país: estimó que la economía argentina caerá un 2,5% y que la inflación será del 40% durante el próximo año. “El gran desafío del próximo gobierno es mostrar rápido mejoras económicas, pero eso no será fácil, porque el país recién comenzaría a crecer en el cuarto trimestre”, señaló Torres

Consultado por el cepo cambiario, el analista destacó que “sólo ayuda si se trata de una medida macroprudencial de corto plazo, porque no es una solución. De hecho, el Contado con Liquidación es un mecanismo que encontró el inversor para sacar el dinero del país, aunque sea un alto precio”. Torres explicó que el reperfilamiento de la deuda (o default como prefiere llamarlo el especialista) “es un tema que deberá abordar el próximo gobierno” y que los directivos del FMI después de octubre se deberán sentar con las autoridades electas y las salientes para llegar a un acuerdo en relación al desembolso pendiente para este año”.

Planteada la posibilidad de dolarizar la economía, el directivo planteó que “se paga un precio por adoptar esa política, pero también por no hacerlo sobre todo porque el país atraviesa crisis de manera recurrente”.

Torres disertó en la charla sobre Desafíos para el perfil crediticio soberano de Argentina después de las elecciones presidenciales, donde focalizó en el impacto crediticio de las elecciones en 2019 y los desafíos fiscales, económicos y de financiamiento en 2020.

La calificadora Moody’s indicó que la nota negativa que recibió la Argentina después de las PASO (ca2), tiene perspectiva a la baja y “podría durar varios meses”.

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