Mundo

Moro se defendió en el Senado, pero admitió que puede renunciar

El ministro de Justicia negó haber cometido irregularidades, pero dijo que si se comprueban, "me voy". No desmintió el tenor de las conversaciones filtradas. Están en juego la libertad de Lula y la credibilidad de la operación anticorrupción.

Brasilia - En el marco de una tensa reunión, llena de reproches de los senadores del Partido de los Trabajadores (PT), el ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, admitió ayer que no se aferrará a su cargo si se comprueba que manejó con irregularidades la gigantesca operación contra la corrupción que encabezó como juez federal, pero al mismo tiempo denunció la existencia de un “grupo criminal” que pretende desprestigiarlo.

Moro hizo una larguísima presentación ante la Comisión de Constitución y Justicia del Senado, donde esgrimió una defensa frente a la revelación de audios que ponen en seria cuestión su imparcialidad como juez de la causa que llevó al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva a la cárcel.

“No tengo ningún apego por el cargo en sí. Si hay alguna irregularidad de mi parte, me voy”, aseguró el ministro, quien pasó de la Justicia al gabinete de Gobierno por designación del actual presidente, Jair Bolsonaro.

La sesión estuvo plagada de cruces duros, en especial en los tramos en los que formularon sus preguntas o presentaron sus conclusiones los senadores del PT, la fuerza de Lula.

“Moro, engañaste a millones de brasileños. Disculpate y tené la humildad de renunciar”, le reclamó el senador opositor Humberto Costa.

La oposición considera que esas revelaciones demuestran que hubo una conspiración para cerrar el paso a la reelección de Lula, que iba a postularse el año pasado como adversario de Bolsonaro, y minar las posibilidades del PT de volver al poder. Todas las encuestas lo ubicaban entonces como descollante favorito para ganar la elección.

Una vez conocidas los comprometedores chats entre Moro y los fiscales de la operación Lava Jato (lavadero de autos) contra la corrupción, el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil informó que la semana próxima resolverá un pedido de la defensa de Lula para que sea liberado.

La actuación de Moro como juez de la Lava Jato quedó bajo la lupa cuando el portal The Intercept difundió unos chats que contenían conversaciones entre el entonces magistrado y algunos fiscales involucrados en la investigación que pusieron en duda la imparcialidad de los mismos. Los intercambios sugieren motivaciones políticas y una intromisión de Moro en tareas de investigación, algo prohibido por la ley, que circunscribe esa tarea en los procuradores y exige a los jueces imparcialidad.

En su defensa, Moro consideró ayer que la divulgación de esas conversaciones privadas es fruto de un ataque “sensacionalista” y un “revanchismo” por el resultado de su trabajo.

Dijo que se trató de una invasión por parte de un “grupo criminal y organizado” que tuvo como objetivo invalidar condenas por corrupción y lavado de dinero u obstruir investigaciones en curso, o simplemente atacar las instituciones.

Sobre la autenticidad de las charlas divulgadas, dijo que no puede hacer un juicio valor, debido a que pudieron haber sido “editadas total o parcialmente”.

Moro negó que hubiera acordado acciones de la Lava Jato con los fiscales, pero admitió que conversaba con ellos sobre la marcha de los procesos, así como también con los abogados defensores.

“Eso es normal en la tradición jurídica de Brasil y de otros países. Tengo absoluta convicción de la corrección de mi actuación como juez y de mis comunicaciones”, afirmó.

Para reafirmar su actuación, recordó que “más de 90 denuncias, 45 sentencias, 291 acusados, 211 condenas y 298 pedidos de prisiones cautelares fueron aceptados, en todos los casos con pruebas muy sólidas”.

Según el ministro, cuya postulación al Supremo peligra debido a este escándalo, el principal resultado de la Lava Jato fue “romper con el ciclo de impunidad” que amparaba a los políticos y a influyentes empresarios, que durante años habían incurrido en diversas prácticas corruptas.

Agencias Télam, Reuters y ANSA

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario