Ambito BIZ

Mundo financiero preocupado por incendios en el amazonas

Un grupo de 230 inversores institucionales que representan u$s16.2 billones alertaron sobre la deforestación en el pulmón verde de mundo y reclamaron a las empresas acciones concretas.

El debate por el cambio climático está en su momento de mayor protagonismo a nivel global. Los incendios en el Amazonas causaron una reacción generaliza y trajeron nuevamente el debate al presente. En Nueva York, en paralelo a la Asamblea General de la ONU, se desarrolla una cumbre sobre cambio climático en donde la ecoactivista Greta Thunberg -una sueca de 16 años- interpela a los líderes mundiales a tomar definitivamente cartas en el asunto.

El mundo de las finanzas tampoco es ajeno a esta problemática y por primera vez alertaron sobre la importancia de cuidar a la biodiversidad. Días atrás, un grupo de 230 inversores institucionales globales que representan u$s16.2 billones firmaron una declaración común en respuesta a los incendios que están causando estragos en el Amazonas. La iniciativa, coordinada por los grupos sin fines de lucro PRI y Ceres, es parte de la creciente presión internacional sobre Brasil para hacer frente al aumento de los incendios en la selva que es el pulmón verde del mundo.

“La deforestación y la pérdida de biodiversidad no son solo problemas ambientales”, explica Jan Erik Saugestad, director ejecutivo de Storebrand Asset Management, uno de los inversores y completa que “hay importantes efectos económicos negativos asociados a estos problemas y representan un riesgo que nosotros que no podemos ignorar”.

Los inversores piden a las compañías que presenten una política de no deforestación con compromisos claros que cubran toda su cadena de suministro, y que establezcan un sistema de monitoreo para que los proveedores cumplan con esa política. También solicitan informes anuales sobre la exposición al riesgo de deforestación y los avances de la política.

“Las finanzas convencionales venían moviéndose con la ética del rendimiento financiero, o sea, sin ética, el hecho de que empiecen a armarse grupos de presión comienza a ponerle un sentido más profundo a las finanzas”, evalúa Rodolfo Tarraubella, director ejecutivo de CIFAL Argentina, un organismo que depende de Naciones Unidas.

Por su parte, Pablo Cortínez, director del Programa Ejecutivo en Finanzas Sostenibles de UCEMA, sostiene que la reciente declaración de los inversores en contra de la deforestación “no es la primera, pero probablemente tuvo mayor repercusión por lo que el Amazonas representa” en esa línea destaca que los inversores institucionales del exterior, son los principales demandantes de instrumentos financieros. “El hecho de que pongan el foco en cuestiones como la biodiversidad, los convierte en principales demandantes de la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza”, completa.

Ambos especialistas advierten sobre la importancia de las finanzas verdes y su crecimiento en los últimos años. En el caso particular del Amazonas, Tarraubella advierte que estos grupos de presión deben tener políticas en donde se castigue al deforestador y premie a los que hacen conservación y se monetice la externalidad positiva que tiene el Amazonas como la generación de oxígeno, la captura de gases de efecto invernadero, la conservación de la biodiversidad. “Todos estos servicios que producen los bosques, no están siendo considerados monetariamente”, enfatiza. Por lo que propone que “las finanzas verdes, deben contribuir para producir un mercado de servicios ecosistémicos de modo de pagar estos servicios”.

Cortínez coindice con la reflexión anterior, pero va un paso más y reclama: “El caso Amazonas debe llamarnos a reflexionar para proteger nuestro Amazonas”, el bosque nativo de la Región Chaqueña”.

Tras el llamado de los inversores globales a tomar conciencia sobre la biodiversidad, cabe preguntarse qué se está haciendo a nivel local y regional, el catedrático de UCEMA afirma que en la región Brasil es el país que más trabaja en la temática de finanzas sostenibles, seguido por México y Colombia. “Argentina está aún lejos de esos niveles de desarrollo, pero tiene un potencial enorme y en los últimos años notamos un interés creciente”, describe.

Por su parte, Tarraubella recuerda que en la región, la CIFAL Argentina, es un centro que pertenece a la Red Global CIFAL de UNITAR Naciones Unidas que junto a Fundación EcoConciencia, promueven la iniciativa para el desarrollo de bonos verdes y financiamiento climático, difundiendo esta temática en los actores del mercado. “Es importante que las empresas comiencen a significar que ser sostenible es ser rentable, debiendo blindar la sostenibilidad con rentabilidad”, concluye.

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