Bolsonaro quiere terminar ya la cuarentena y se enfrenta a gritos con gobernadores

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Advirtió sobre saqueos y caos y hasta dijo que la democracia podría verse interrumpida si Brasil no retoma su actividad normal. Los cacerolazos contra el presidente son cotidianos. Se dispara el número de casos y de muertos.

Brasilia - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se trabó ayer en una peligrosa pelea política con los 27 gobernadores del país por su rechazo a la aplicación de medidas de cuarentena frente a la pandemia de coronavirus, a la vez que advirtió que la continuidad de la parálisis de la economía podría provocar “saqueos” y escenas de “caos” peores que los registrados meses atrás en Chile y que la democracia podría verse interrumpida.

En medio de una ola sostenida de cacerolazos nocturnos contra su política frente a la emergencia, el presidente discutió en tono especialmente duro con el gobernador del estado de San Pablo, João Doria, el más poderoso del país.

Durante una videoconferencia con los gobernadores de la región sudeste, la más rica y poblada del país, donde se encuentran los estados de San Pablo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Espíritu Santo, Bolsonaro le dijo a Doria a los gritos que “¡A usted se le subió a la cabeza la posibilidad de ser presidente de Brasil. No tiene altura para criticar al gobierno federal!”.

“Le pido que tenga serenidad, calma y equilibrio. Usted tiene que comandar el país”, le respondió el paulista, que aseguró que apelará a la Justicia si el Gobierno federal confisca equipos o insumos médicos o traba de algún modo sus acciones frente a la crisis sanitaria.

“Estamos acá los cuatro gobernadores del sudeste por respeto a Brasil y en respeto al diálogo, pero usted como presidente tiene que dar el ejemplo, tiene que liderar y no dividir”, añadió.

La pandemia no deja de crecer en el país. Once personas fallecieron ayer, con lo cual la cifra de fallecidos aumentó a 57 y los casos saltaron de 2.201 a 2.433. Según los datos oficiales, 48 muertos fueron reportados en el estado de San Pablo, 6 de Río de Janeiro y se registraron los primeros casos en los estado de Amazonas (norte amazónico), Pernambuco (noreste) y Río Grande do Sul (sur).

“Si usted no obstruye, Brasil va a despegar y lograr salir de la crisis”, siguió Bolsonaro contra Doria, a quien le reprocha haber decretado la cuarentena en el estado que concentra 45 millones de habitantes y el mayor PBI de Brasil.

Poco antes de iniciar la charla, Bolsonaro había calificado a su exaliado de “demagogo”, al igual que al gobernador de Río de Janeiro, su también exaliado Wilson Witzel.

En tanto, el alcalde de Río, el pastor evangélico Marcelo Crivella, anunció ayer que hará caso al presidente y ordenará a partir del viernes el cese del congelamiento de la actividad comercial en la ciudad, en claro desafío a las medidas de Witzel.

A la salida de la reunión de ayer, Doria declaró que la videoconferencia había sido “decepcionante” ya que, ante sus planteos, “recibí como respuesta un ataque descontrolado”.

La videoconferencia se realizó horas después del discurso dado por Bolsonaro por radio y televisión, cuando además de denostar la cuarentena, cuestionó el cierre de escuelas e instó al público a ir a trabajar.

En tanto, el enfrentamiento crecía al cierre de esta edición con un contacto entre los 27 gobernadores del país para determinar los pasos a seguir ante la dureza del presidente.

Horas antes, Bolsonaro había fijado su postura en otro airado diálogo, esta vez con periodistas.

“Las empresas no están produciendo nada. No tienen cómo pagar a su personal. Y si la economía colapsa, no habrá cómo pagarles a los empleados públicos. El caos está ante nosotros”.

“Si tuviéramos problemas como los que puede haber en Brasil, con saqueos de supermercados, el virus seguirá estando. Vamos a tener el caos y el virus”, declaró.

El pronunciamiento de Bolsonaro del martes desató un vendaval de críticas de médicos, autoridades e incluso seguidores. A nivel político, alguno referentes ya juegan con la idea de un impeachment.

“¿Qué debemos hacer? Poner a la gente de nuevo a trabajar. Proteger a los ancianos, a quienes tienen problemas de salud. Pero nada más fuera de eso. De lo contrario, lo que sucedió en Chile puede ser una minucia al lado de lo que puede acontecer en Brasil”, señaló.

Chile ha sido teatro desde octubre del año pasado de una aguda crisis social que se tradujo en manifestaciones, ataques a comercios, saqueos y violentos enfrentamientos que dejaron una treintena de muertos y miles de heridos.

Bolsonaro, un exmilitar de ultraderecha, advirtió que ese “caos” puede representar un desafío para la estabilidad política, al ser interrogado sobre el tema.

“¿Si Brasil puede salir de la normalidad democrática que ustedes defienden tanto? Nadie sabe lo que puede suceder en Brasil”, pero si hay una amenaza, “no será por parte mía, quédense tranquilos”, les dijo a los periodistas.

Reivindicó, en ese sentido, la proximidad de sus posiciones respecto de la crisis sanitaria con la de su par estadounidense Donald Trump, que el martes expresó su deseo de que las medidas de cuarentena sean de corta duración.

“Lo escuché a Trump. Está en una línea semejante a la mía. Todo indica que va a volver a abrir a partir de hoy los puestos de trabajo”, declaró ayer Bolsonaro. Al contrario a lo dicho por Bolsonaro, Trump afirmó que su expectativa es el 12 de abril.

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