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¿Ganará China a EEUU la carrera por la inteligencia artificial?

No es una competencia simbólica por el podio, sino por el impacto geopolítico. Esta tecnología de vanguardia definirá a las sociedades del futuro. Investigaciones recientes coinciden en que la segunda economía del mundo se acerca a sus objetivos.

Pekín - El “cerebro” que controla el tránsito en la ciudad de Tianjin logró reducir en 15% los atascos. En Pekín, el subterráneo incorporó el sistema de reconocimiento facial para abonar el ticket. En Hangzhou, inauguraron este año el primer hotel sin recepcionistas ni conserjes. Y en Shenzhen algunos restaurantes reemplazaron los mozos por robots.

Hace tres años el Gobierno de Xi Jinping propuso que China deje de ser “la fábrica del mundo” y se convierta en referente de la innovación: el plan contempla que en 2020 el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) para uso civil y militar empate al de sus rivales. Y que hacia 2030 llegue a la cima. ¿Es ese un objetivo posible para un país en vías de desarrollo? A meses de cumplirse la primera etapa del plan, y a base inversiones multimillonarias, la segunda economía del mundo no está lejos de hacerle sombra EE.UU., o al menos así lo confirman los analistas.

La estrategia del Partido Comunista (PCCh) tuvo un inmediato desembolso de yuanes para la creación de nuevos laboratorios y polos tecnológicos a lo largo y a lo ancho de su territorio. La propuesta también hizo eco en el tridente corporativo Baidu, Tencent y Alibaba, apodado como BAT, acreedores de los datos de cientos de millones de usuarios, un recurso fundamental para la puesta en práctica de la IA. Sistemas de seguridad, diagnóstico por imagen, vehículos autónomos, drones, sistemas de verificación de identidad a través de video y robots industriales y de servicio, son algunos de los diecisiete sectores en los que el régimen puso el ojo.

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“China está bien encaminada para ser el líder de IA para 2030. Específicamente, analicé su posición en la investigación académica, y allí están, a punto de lograrlo”, afirmó Field Cady, autor de informe para el Insituto Allen (erigido por Paul Allen, cofundador de Microsoft), en conversación con Ámbito Financiero.

“Actualmente China ya produce más artículos académicos que cualquier otro país, pero históricamente han tendido a ser de mala calidad. Esto ya no está sucediendo”, prosiguió.

“Por supuesto, la IA no depende solo de esas investigaciones, pero también aumentaron drásticamente su inversión en diversas compañías y en la producción de patentes”, afirmó el científico estadounidense, autor del libro “The Data Science Handbook”.

En concreto, el informe de Cady concluye que China aumentó considerablemente su participación en la creación del 10% de las investigaciones académicas más citadas y de alto impacto. En esa fracción, el gigante asiático se posiciona con un pico histórico de 26,5% contra un 29% de Estados Unidos, que disminuye su participación paulatinamente desde el 47% que ostentaba en 1982. Si la tendencia continúa, el año que viene estarán emparejados en el caso del 10% de los papeles más destacados, y, hacia 2025, en el 1% de los más valorados.

Esta tecnología de vanguardia proyecta un nuevo mundo que va más allá de una mera carrera simbólica por el podio. “La inteligencia artificial tiene capacidad para afectar una amplia gama de vertical económico, potencial para mejorar la fuerza militar y posibles aplicaciones para garantizar la seguridad nacional y la gobernanza social”, explica Jeffrey Ding, investigador en el Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford de Reino Unido, a este diario.

El hito chino, no obstante, todavía choca con las dificultades para materializar sus avances, ya sea en diseñar y poner en marcha algunos grupos de algoritmos como la producción de chips, que son fabricadas en su mayoría por compañías estadounidenses. De echo, el presidente Donald Trump amagó en mayo pasado con prohibir la venta de esos circuitos integrados a Huawei, lo que de concretarse hubiese sido un duro revés para la compañía.

Es por eso que Ding matiza el éxito. “Es posible, pero no probable, que China cumpla su objetivo de ser el principal centro de innovación mundial en IA”, sostuvo. A su criterio, “Estados Unidos mantiene ventajas estructurales en cuanto a calidad científica y tecnológica, fundamental para la puesta en valor de la IA”, afirmó.

Apuesta

“Sólo caminen dentro del edificio”, ordena el conductor del autobús a un grupo de extranjeras que se transportaba desde Taiyuan a Pekín en un puesto de control policial al costado de la autopista. El inglés limitado del hombre no les permitió entender porqué y solo siguieron al resto de los pasajeros que acataron la orden. Ya en el interior, tres uniformados aguardaban en el fondo y las alrededor de cincuenta personas se dirigieron en línea hasta ellos sin detenerse y volvieron al vehículo. A la salida, una pantalla mostraba una foto de los rostros de todos, los de las turistas incluidos, con sus nombres y detalles personales. A medida que en Occidente el reconocimiento facial es objetivo de debate, en China escenas como estas -similares a las de un Gran Hermano que todo lo ve y controla- forman parte de la vida cotidiana.

Aunque no hay cifras concretas, se estima que en el país hay distribuidas unas 170 millones de cámaras que cumplen diversos roles. La revolución de la inteligencia artificial ya permite abonar productos y servicios con una sonrisa, exponer e identificar al instante a los infractores de tránsito y hallar a fugitivos, al mismo tiempo que funciona como una herramienta de control gubernamental.

El sector es la gran apuesta del PCCh: hasta 2018, China había invertido unos 2,27 mil millones de dólares, el 23% del total de las inversiones mundiales en IA, afirmó El Diario del Pueblo, el órgano oficial de comunicación del partido, en un artículo. El año pasado había al menos 146 empresas trabajando en el desarrollo de esa tecnología.

Esas “startup”, han sido financiadas por los gigantes BAT. El caso de éxito ha sido el de Sense-Time, la empresa que en tan solo cuatro años pasó de ser un “unicornio” a la empresa de IA mejor valorada del mundo, tasada en unos 4,5 mil millones de dólares, de acuerdo con Forbes.

A la par que suceden las inversiones, sus resultados son puestos en práctica. El ingreso a la plaza Tiananmen está custodiada por un escuadrón de policías y robots con visión térmica y capacidades de reconocimiento biométrico. La billetera pasó a ser un objeto obsoleto entre la población. En un país donde la mayoría abona sus compras usando el teléfono móvil, el pago con reconocimiento facial ya dejó de ser una novedad y se utiliza en más de 100 ciudades.

Las empresas de tecnología doméstica comercializan todo tipo de productos para el hogar conectados a la red que informan desde qué productos faltan en la heladera, hasta que alimentos ingerir para mantener una dieta balanceada.

“¿Nos alcanzarán? Es muy pronto para saberlo, pero parecen estar bien encaminados para su objetivo”, concluyó Cady.

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