La furia de su custodia no es un secreto

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Washington - El Servicio Secreto, que tienen a su cargo la protección del presidente de Estados Unidos, están furiosos con Donald Trump por su salida del hospital en automóvil el domingo para saludar a sus seguidores agolpados afuera.

“Tal cosa nunca debería haber sucedido”, dicen voceros de ese cuerpo. La ira aumenta dentro de la agencia federal y según algunas fuentes citadas por CNN, el descontento entre sus miembros se está extendiendo después de esa salida sorpresa del republicano fuera del hospital donde estaba hospitalizado por la infección por coronavirus.

Los agentes involucrados en el asunto deberían ahora estar en cuarentena. “La frustración de cómo nos tratan es grande, los hombres del Servicio Secreto no son ‘desechables’”, prosiguen las fuentes, que hablan de “comportamientos imprudentes” a los que los agentes “no pueden decir que no”.

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