Uruguay: el estancamiento de la economía restó brillo a los logros recientes

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El problema fiscal es uno que las gestiones del Frente Amplio no han logrado resolver. Lacalle Pou promete achicar gastos sin tocar el área social.

Enviada especial a Montevideo - Una seguidilla de datos negativos preludia el fin de más de tres lustros de crecimiento consecutivos en Uruguay. Superado el pozo que significó la insolvencia financiera de 2002, Uruguay atravesó por la crisis internacional de 2008 sin despeinarse y ha sobrevivido en equilibrio a la desaceleración de Argentina y Brasil, sus principales socios comerciales. Sin embargo, acumula cuatro trimestres sin crecimiento y un déficit fiscal de 4,9% del PBI, algo que quien lidera el escrutinio, Luis Lacalle Pou, adjudica a un mal uso de la bonanza derivada la época dorada de los commodities. ¿Su salida? Achicar el Estado.

La economía fue uno de los campos de batalla de la campaña presidencial que terminó en los comicios del domingo, con incriminaciones cruzadas por parte del Frente Amplio, que acusaba a la oposición de exagerar los riesgos y atemorizar a la población, por un lado, y el Partido Nacional, que apuntó contra la administración de Tabaré Vázquez por haber subestimado las advertencias, por el otro.

“El país crece menos y eso ha generado la sensación de que ‘se terminó la fiesta’. Sin embargo, el salario real siguió subiendo”, con lo que totalizó una mejora del 55% desde 2005 según datos oficiales, afirmó Daniel Chasquetti, profesor Titular del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de la República, en conversación con Ámbito Financiero.

De acuerdo con los datos del Banco Mundial, Uruguay se ha destacado por su crecimiento durante los gobiernos del centroizquierda, con un promedio anual del 4,1% entre 2003 y 2018, lo que hizo crecer al PBI hasta los 60 mil millones de dólares. Además, logró reducir la pobreza de un 40% a un 8% y subir la renta por habitante un 73% en los últimos quince años hasta posicionarla en los 17.278 mil dólares. “El Gobierno falló en cómo comunicó sus logros, y al mismo tiempo existe una falta de conciencia sobre cómo está Uruguay frente al mundo. A eso ha contribuido mucho la oposición, que ha hecho una campaña muy efectiva”, agregó el experto.

Pero el período de prosperidad ha entrado en la zona de desgaste, en gran parte por el acople oriental al ritmo de los países vecinos. Por ejemplo, el turismo representa el 7,1% del PBI y la crisis del otro lado del Río de la Plata ha sofocado al sector, lo que ha limitado las inversiones y la expansión de nuevos emprendimientos.

Estiman que 60.000 personas se quedaron si trabajo en el último tiempo por ese estancamiento. Así, el desempleo llegó a 9,8%, la cifra más alta de la década.

Los datos de Cuentas Nacionales correspondientes al segundo semestre difundidos por el Banco Central (BCU) confirmaron el parate y el país quedó a un paso de ingresar en una recesión técnica.

El PBI creció apenas 0,1% en términos interanuales entre abril y junio, y un 0,3% respecto del trimestre anterior. Los sectores más golpeados son el comercio, restaurantes, hoteles y reparaciones (-2,6%), así como la industria manufacturera (-1,9%). El consumo se contrajo levemente (0,1%) y la construcción, en tanto, cerró con una caída de 4,7% en el segundo trimestre respecto del año pasado.

Frente a este escenario complejo, la prioridad ha sido cómo encarar la reducción del déficit fiscal. “Identificar y aprovechar oportunidades de ahorro en el gasto público, sin afectar las prestaciones en el área social”, se lee en el acuerdo de 13 puntos que Luis Lacalle Pou firmó junto a sus socios de coalición. Este ha afirmado en reiteradas ocasiones que esa es la única alternativa posible, aunque no ha entrado en detalles.

“Las medidas de la actual administración para desacelerar el crecimiento del gasto público no fueron suficientes. El esfuerzo exigido al sector privado con impuestos más elevados y tarifas públicas que no reflejaron la caída en los costos de producción fue contraproducente”, afirmó, por su parte, Ignacio Munyo, director del Centro de Economía Grant Thornton del IEEM, Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo, a este diario.

“El próximo Gobierno va a tener que hacer un esfuerzo mayor al realizado para reducir el gasto público. Habrá que adaptar el sistema de seguridad social a la realidad actual”, indicó.

“Además, va a ser necesario un trabajo de microcirugía en el que previamente se evalúe qué se hace y cómo en cada rubro del presupuesto nacional, oficina por oficina. Naturalmente que la tarea no será ni grata ni inocua, pero no habrá más remedio. Lo fácil ya se hizo”, enfatizó.

Con todo, la multinacional finlandesa UPM instalará Uruguay la planta de celulosa más grande del mundo, con una inversión de más de 3.000 millones de dólares, lo que derivará en la construcción de infraestructura ferroviaria y portuaria. Según el diario El País, las obras demandarán dos años y medio, por lo que se prevé que la planta comenzará a operar en 2022. Todo el proceso de producción empleará a 10.000 personas. Tal vez, es la inyección de adrenalina que hace falta.

“Las previsiones para el año que viene no son malas, por el contrario. La economía va a crecer por encima del 2%, básicamente por la instalación de la papelera. Igualmente eso no va a generar un efecto derrame y sólo va a beneficiar a algunos sectores”, adelantó el economista Gabriel Oddone a esta enviada.

“La situación no es mala en comparación con la de otros países de la región, el país es más resistente. Sin embargo, la gente no vota lo que se evita, sino en función de lo que pasa y de lo que se le quita”, concluyó el especialista.

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