Derrota vecinalista: barajar y dar de nuevo

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En Necochea, Tres Arroyos, Salliqueló, Villarino y Tornquist el oficialismo quedó tercero. Cómo encararán la recta final de cara a noviembre.

De los seis vecinalismos oficialistas que decidieron participar en estas elecciones con la boleta corta, cinco terminaron en tercer lugar. El dato es contundente. Las recientes PASO fueron una dura, e inesperada, derrota para los partidos locales. Sobre todo por los resultados expuestos.

En tres de los cinco distritos derrotados no lograron superar el 20 por ciento, y en los dos restantes apenas alcanzaron poco más del 22 por ciento. ¿Pero cuáles son los motivos detrás de tamaña debacle electoral?.

Para empezar, en todos los comicios, los vecinalismos salen a jugar un juego en desventaja. Pese a que hay distintos proyectos presentados en la Legislatura bonaerense, la boleta única no es prioridad hoy en día y de esa manera la necesidad de que los vecinos deban cortar la papeleta ya es una complicación per se más allá de que en varios distritos ya están acostumbrados desde hace años a esta modalidad.

Para graficar la situación, en los tres vecinalismo tradicionales (Villarino, Salliqueló y Tres Arroyos), los candidatos de los intendentes terminaron en tercer lugar a poca distancia del Frente de Todos, pero lejos de Juntos, que se impuso en los tres distritos en la sumatoria de la interna.

Además de los tres mencionados, en Tornquist y Necochea, donde los intendentes Sergio Bordoni y Arturo Rojas, respectivamente, llegaron a su cargo a través de Juntos por el Cambio, pero a los pocos meses se corrieron de su nuevo rol de opositores y se mostraron cercanos al gobierno aunque prefirieron apostar por la boleta corta. No les fue bien. Sacaron 19 y 16 por ciento, respectivamente.

Pero no todo responde al “voto castigo”. En la mayoría de los distritos la oferta de boletas superó las 20 y la posibilidad de elegir la boleta corta del vecinalismo, sumado a la pandemia y la rapidez con la que se entró y salió del cuarto oscuro, atentó contra los partidos locales.

Claro. Siempre hay una excepción. Y en este caso fue Guillermo Britos. El único jefe comunal que, tras renovar su cargo a través de Consenso Federal, optó por volcarse a la boleta corta contra el Frente de Todos, Juntos y el randazzismo. Y ganó. Con el 26 por ciento de los votos quedó al frente de la elección más pareja de toda la Provincia, con los otros tres espacios repartidos entre 20 y 24 puntos.

Pero también hubo casos positivos en aquellos espacios no oficialistas como lo ocurrido en Carmen de Areco, donde Nueva Alterna Carmeña salió segundo con el 28 por ciento de los votos, a 11 de Juntos, y en Saavedra donde el partido local superó los 20 puntos. El detalle que aúna a los vecinalismo es que todos pasaron el corte y estarán en noviembre.

Por el lado del Conurbano, sin dudas, el vecinalismo más importante es el de San Isidro. Allí Convocación sacó algo más del 11 por ciento de los votos. Con dos lecturas posibles: el doble de los votos obtenidos en 2015 pero la mitad que en 2019.

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