Quedan apenas 9 municipios sin casos de Covid-19

Municipios

Lincoln, Rivadavia, Carlos Tejedor, Florentino Ameghino, General Arenales, General Pinto, Rauch, Salliqueló y González Chaves integran el grupo.

El parte diario sobre la situación epidemiológica en el AMBA muestra, cada día, un nuevo salto en la cantidad de casos registrados por covid-19. La situación en el Gran Buenos Aires preocupa aún más. Los positivos aumentan y, en consecuencia, los activos también. El resultado más temido de la sumatoria es la ocupación de las camas de terapia intensiva.

El escenario es complicado, pero nada diferente a lo que el ejecutivo provincial ya venía esperando desde hace varias semanas atrás. Las políticas sanitarias vienen funcionando y es casi un hecho el anuncio de una nueva extensión de la cuarentena producto de un crecimiento lógico, en relación a la cantidad de contagios positivos y de activos, en el porcentaje de ocupación de camas UTI.

Sin embargo, esta realidad no afecta por el momento a toda la Provincia. El cuadro de etapas dispuesto por el Gobierno expone que hoy hay una división de tercios entre aquellos que distritos en Fase 3, 4 y 5. La primera ocupada en su mayoría por los territorios del Área Metropolitana bonaerense, la segunda con varias de las ciudades grandes del interior más otras que conviven con focos puntuales y, por último, aquella que tienen muy pocos casos en el promedio cada 100 mil habitantes.

El club de los 9

De los 135 distritos bonaerenses, en la actualidad hay 50 en Fase 5. Pero hay una particularidad más. De ese subtotal se desprende otro que hoy, en términos de imagen, resulta casi como un oasis en medio de toda la situación epidemiológica de la Provincia. Se trata del selecto club de nueve municipios bonaerenses sin casos de covid-19.

Lincoln, Rivadavia, Carlos Tejedor, Florentino Ameghino, General Arenales, General Pinto, Rauch, Salliqueló y González Chaves integran el grupo de los distritos que todavía no firmaron casos locales. Y esta aclaración responde directamente a que la Provincia le marca a algunos de estos distritos algún contagio, pero no se trata de residentes sino de personas que dieron positivo en otros distritos pero que son atribuidos por DNI.

Pero qué tienen en común estos municipios. Para empezar, son distritos que van de los 10 mil a los 20 mil habitantes, con excepción de Lincoln (casi 50 mil). Se trata de algunas de las localidades más pequeñas de la Provincia, pero no de las más chicas. Como muestra basta mencionar que los 10 partidos bonaerenses con menos población presentan casos. Tordillo, General Guido, Pila, Lavalle, Lezama, Pellegrini, Monte Hermoso, San Cayetano, Castelli y Tres Lomas tienen por lo menos un positivo en sus tierras.

Lejos del AMBA

Lo otro que une a la gran mayoría es la proximidad entre ellos y la gran distancia con el AMBA. Rivadavia, Lincoln, Carlos Tejedor, Florentino Ameghino, General Arenales y General Pinto forman parte de la cuarta sección electoral. De esta manera, seis de los 19 distritos de la zona siguen libres de covid-19 pese a que en Bragado y Chivilcoy, por mencionar dos ciudades de peso y cercanía, cuentan con más de 100 positivos locales. Los otros tres distritos corresponden a la quinta (Rauch) y a la sexta sección electoral (Salliqueló y Gonzales Chaves).

Sin dudas, el caso más extraordinario es el de Lincoln. La ciudad gobernada por Salvador Serenal tiene casi 50 mil habitantes y ningún caso. “Hasta el momento, como le decimos siempre a los vecinos. Porque sabemos que en algún momento el virus va a entrar. Pero venimos trabajando muy bien para que esto no suceda”, le asegura a Municipios el intendente. “Fuimos de los primeros en equilibrar salud con economía. En armar un protocolo local para habilitar plomeros, albañiles. Todos con un registro. Y eso que me generó conflictos con la Provincia”, agrega el jefe comunal de Juntos por el Cambio.

A comienzos de la pandemia, tras los anuncios de fases, Serenal cerró el distrito y hasta le puso un control estricto a los servicios esenciales que debían ingresar al distrito por salud, seguridad o abastecimiento. “Más allá de lo que me decían de Provincia armé un protocolo local y me la jugué para controlar de la mejor manera la situación para la gente”. El distrito fue de los primeros en tomar medidas de circulación y comercios según número final del DNI”.

En relación a la situación actual, el intendente sostiene que “hay mucho factor suerte, pero nosotros hicimos un control más estricto que la media. Un trabajo de cuerpo. Me ha tocado a mí tener que frenar a gente que se metía por fuera de los controles en los ingresos”. Y agrega que “a la gente le cuesta y se relaja porque ve que la situación nuestra es distinta. Pero salimos con todos los funcionarios para dejar en claro que hay que seguir fuertes con las recomendaciones. Nosotros invertimos 28 millones de pesos en capacitación para el recurso humano. Nos preparamos para lo peor. Y así actuamos”.

En General Arenales la realidad es parecida. El distrito gobernado por la radical Érica Revilla reforzó los controles y se enfocó sobre todo en los contactos estrechos de las personas que debían ingresar a través de rastreadores, un grupo de telefonistas que actualizaban la situación local con el comité de salud.

“Por suerte fue muy poco el tiempo que estuvimos sin trabajar. Logramos abrir todo salvo actividades deportivas como el fútbol y lo social. Lamentablemente hoy decís que se pueden reunir 10 y la gente quiere que sean 40. Pero hay que saber diferenciar entre el que tiene miedo y el libertario. A mí me cuesta trabajar en las libertades de las personas. Es algo que es difícil de pedir, por eso hacemos mucho hincapié en las campañas de concientización para que la gente entienda la situación”, le dice a Municipios, la intendenta.

Quien también toma la palabra es el experimentado jefe comunal de Florentino Ameghino, Calixto Tellechea. “Antes que nada, toco madera”, dice. Y razón no le falta. Todos comprenden que es cuestión de tiempo. “Además de la suerte, hicimos mucho esfuerzo en los controles. Y nos preparamos muy fuerte de la salud. Con camas extra y un hospital de campaña. Hoy todo aquel que debe ingresar al municipio debe tener permiso nacional y municipal”, asegura. Y suma que, más allá de aún no contar contagios propios, “seguimos siendo muy rigurosos con que no se junte la gente. Ahí es donde hay más negación de parte de los vecinos porque impacta en lo familiar. Incluso en la relación que tenemos con los distritos hermanos. La gente entiende bastante, pero es cierto que siempre hay díscolos o gente que es superada por la ansiedad”.

A cinco meses del comienzo de la cuarentena, nueve distritos del interior viven una especie de realidad paralela. Una situación que, lejos de ubicarlos en un lugar de preferencia, los encuentra batallando a diario contra un enemigo que, saben, en algún momento, logrará quebrar la distancia.

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