Espectáculos

Murió ayer Cacho Castaña, el último "porteño de ley"

Surgido en los 70, el autor de "Café la Humedad" obtuvo fama inmediata y se convirtió en ídolo popular. Su humor del siglo XX, sin embargo, le jugó malas pasadas en una época como la actual.

Cacho Castaña, cuyo deteriorado estado de salud lo llevó a ser internado regularmente durante la última década, murió ayer a los 77 años en la clínica Los Arcos por una infección generalizada que se le desató bajo un cuadro grave de Epoc. Sus restos fueron velados desde ayer en el salón Presidente Perón de la Legislatura y serán trasladados esta tarde al cementerio Jardín de Paz de Pilar. Dueño de éxito y masividad desde su aparición en la década del 70 con canciones comerciales y de consumo rápido como “Lo llaman el matador”, “La reina de la bailanta” o “Quieren matar al ladrón”, Castaña cultivó también el tango con temas que ganaron fama como “Café la Humedad”, “La Gata Varela”, o “Garganta con arena”, dedicado al Polaco Goyeneche.

Compuso más de 2.000 canciones, de las que grabó 600 y editó 50 álbumes en los que visitó distintos géneros que le valieron el apelativo de cantor popular, “Cacho de Buenos Aires”. En cine tuvo tres etapas, dos como muchacho de barrio, canchero y mujeriego pero de buen corazón, y la última como un chanta más bien cínico. Apareció en “El mundo es de los jóvenes” (Julio Porter, 1970), donde también estaba Susana Giménez, siguió junto al cómico Ismael Echevarría en “El cabo Tijereta” (Jorge Mobaied, 1973), se tomó vacaciones y reapareció cinco años después, ya en protagonista de las películas “del amor”, cuatro exitosas comedias de enredos y canciones que lo consagraron en la pantalla.

Ahí hizo pareja con Graciela Alfano (“Los éxitos del amor”, Fernando Siro, 1979), y sobre todo con Mónica Gonzaga (“La carpa del amor”, Julio Porter, 1979, “La playa del amor”, Adolfo Aristarain, 1980, y la mejor de todas, “La discoteca del amor”, también de Aristarain, 1980, que ya era más bien una comedia policial con pocos números musicales). Producidas por Aries-Microfón, hoy esas comedias son una graciosa fuente de nostalgia para evocar modas, descubrir actores entonces jovencitos, como Ricardo Darín, o intérpretes de los más variados, entre ellos Tormenta, Manolo Galván, Torres Vila, Aldo Monges, Katunga, Iva Zanicchi, Franco Simone, Rosamel Araya y hasta Héctor Varela.

Esa etapa culminó en 1981 con “Ritmo, amor y primavera”, de Enrique Carreras, donde Castaña, Carlos Calvo y Carlos del Burgo eran tres amigos de pensión, y una de hotel alojamiento con amplísimo elenco, “Abierto día y noche”, de Fernando Ayala. Tras otro paréntesis, esta vez de nueve años, apareció en algo francamente distinto: la secuencia del allanamiento y saqueo del departamento de un posible traficante en la comedia triste “Felicidades” (Lucho Bender, 2000). Allí encarnaba al oficial con pinta de cafisho que conduce el operativo, atento a sugerencias ilegales pero desatento con un pobre viejo al que obliga a servir de testigo. Muy buena actuación, en todo sentido, pero que no tuvo continuidad.

Después ya hizo de sí mismo, como figura invitada de las series “Los Roldán” (cuya cortina compuso) y “Por amor a vos”, y en un muy interesante documental que hoy debería exhibirse nuevamente: “Traficante de ilusiones”, de Miguel Ángel Martínez, 2003. En ese registro están de cuerpo entero, Cacho Castaña y también Humberto Vicente Castagna, su creador.

También compuso la música de “El mundo que inventamos” (Fernando Siro, 1973) y “Los hijos de López” (Enrique Dawi, 1980), resumen fílmico de la serie familiar de ATC con libretos de Hugo Moser, muy exitosa en su época pero hoy denigrada como ejemplo de televisión “del Proceso”.

Nacido como Humberto Vicente Castagna en Florida, provincia de Buenos Aires, el músico solía despertar, en especial en los últimos tiempos, sentimientos dispares: por un lado el afecto de gran parte de la comunidad artística, que ayer se expresó en las redes, pero por otro el rechazo de ciertos sectores por algunas de sus canciones y sus comentarios misóginos, que dejaba caer habitualmente en las entrevistas, en las que quería ejercer un humor que quedó sepultado el siglo pasado. Su última internación, el 4 de octubre, fue a raíz de un problema pulmonar. Castaña sufría desde hacía más de una década el mal de muchos de los fumadores crónicos, Epoc (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica), que había minado su salud. Desde su último cumpleaños, el 11 de junio, las internaciones se volvieron recurrentes y había suspendido su actividad artística.

En su vida, Castaña fue famoso tanto por sus canciones como por sus romances, entre ellas las más famosas de Mónica Gonzaga y Susana Giménez, junto a otras como Jorgelina Aranda, Diana María, Selva Mayo, Dorita Delgado, Pochi Grey y Silvia Peyrou. Alguna vez se definió como “pobre objeto sexual” y dijo haber estado con 5.000 mujeres, abonando una fama que lo persiguió a lo largo de su vida y que fue parte del personaje que creó para los medios. Palito Ortega, Oscar González Oro y Gustavo Sofovich fueron los amigos que acompañaron de cerca al cantante en los últimos días.

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