Espectáculos

Muscari: "Cuesta llegar a fin de mes pero no dejan de estrenarse obras"

Su nuevo espectáculo cuenta con ocho personajes, algo inusual en la cartelera. Ellos son: María Leal, Patricia Palmer, Cecilia Dopazo, Laura Esquivel, Pepe Novoa, Manuel Vicente, Mariano Torre y Gastón Sofritti.

“Soy el único autor nacional que está en calle Corrientes”, dice José María Muscari, que con el estreno el fin de semana de “Gente feliz” sumó cuatro obras a la cartelera: además de ese debut en el Multiteatro, continúan en el Regina las segundas temporadas de “Madre coraje” (Claudia Lapacó y Osvaldo Santoro, entre otros) y “Derechas”, la obra donde las protagonistas sirven comida, entre ellas, Luisa Albinoni, Zulma Faiad y Edda Bustamante. “Atracción fatal”, que se vio en el Multitabaris el año pasado, está de gira por la provincia. Conversamos con Muscari sobre su obra , el deseo de no abandonar la experimentación y el teatro en tiempos de crisis.

Periodista: ¿Cómo surgió el entramado de personajes de diferentes generaciones?

José María Muscari: Es una familia generacionalmente escalonada. Hay una madre que tiene 80 años, María Leal, que se somete a una transformación física y estética enorme, con decoloración del pelo para dejarlo blanco; con una hija de 60, Patricia Palmer, que a su vez tiene una hija de 40, Cecilia Dopazo, cuya hija de 20 es Laura Esquivel. Y esas cuatro mujeres tienen sus hombres, Pepe Novoa, Manuel Vicente, que es el segundo marido de Palmer porque ella es viuda y que por ende no es el padre de Dopazo. Ella tiene un novio más joven, Mariano Torre, por lo que Esquivel no es su hija. El novio de Laura es Gastón Sofritti. Se reúnen todos en la casa de Leal porque está con algunos problemas de desvarío de memoria y allí se ven las diferentes visiones de los hombres y mujeres sobre el dinero, el amor, el sexo, la familia, la salud, el consumo, etc. La obra es una comedia feroz, dinámica, donde los hombres actúan por un lado y las mujeres por el otro, como si estuvieran en diferentes espacios y no convivieran. Eso permite ver las opiniones, muchas veces complementarias, muchas veces opuestas y los personajes también tienen muchos momentos confesionales donde rompen la cuarta pared y revelan dolencias, miserias, angustias, cosas que los llevan a hacer lo que hacen aunque sean políticamente incorrectos.

P.: Hubo varias obras en cartel el año pasado sobre conflictos de pareja y familia que funcionaron bien, ¿se propuso hacer algo similar?

J.M.M.: Siempre escribo según mi gusto personal, nunca sé qué quiere el público, nadie lo sabe. El teatro es una lotería, puede explotar algo impensado, o lo que se cree tendrá éxito puede no interesarle a nadie. No conocemos el inconsciente del espectador, siempre me guío por intuiciones y en este caso quise hablar de parejas atravesadas por lo generacional, qué pasa con la curva de vida teniendo en cuenta todo tipo de géneros y sexualidades, que no es lo mismo a los 80 años en Argentina que a los 20 con una hija del feminismo.

P.: ¿Cómo se entera de qué conflictos debate una pareja de 80 años?

J.M.M.: En la obra están los dos polos, los 80 y los 20, de los que estoy más lejos. Soy una esponja, absorbo lo cotidiano pero además tengo un amplio espectro de amigos, muy jóvenes y muy mayores. Tengo gran fascinación por la gente grande, en este caso me encanta Pepe Novoa, me alegra que un tipo de 81 años esté llevando adelante esta obra con la energía y frescura que lo hace. Por ejemplo Gastón Sofritti sugirió que su personaje dijera “ATR Perro”, yo soy bastante millennial pero no sabía de qué hablaba. Hasta Patricia Palmer conocía esa expresión, sentí que yo tenía 100 años. En esta obra conté con la supervisión de Mauricio Kartun, fue un proceso de escritura de un año y medio, reescribí, en los ensayos volví a reescribir, nada improvisado.

P.: ¿Cómo se filtra la experimentación en esta obra del teatro comercial?

J.M.M.: La puesta es muy poco convencional, con personajes que en la primera mitad son hombres por un lado y mujeres por otro, que no significa que los que no están en primer plano estén callados. Los ocho están todo el tiempo en escena como un mecanismo de relojería. Es teatro comercial pero no responde tanto a los cánones del comercial.

P.: ¿Cómo evalúa la cartelera de la calle Corrientes?

J.M.M.: “Gente feliz” marca el debut de un autor nacional en esta temporada en Calle Corrientes, donde todos los demás son espectáculos adaptados de éxitos de afuera. Me gusta ser único, el autor argentino que estrena en Calle Corrientes, pero tengo mi confianza alrededor del espectáculo. Está hecho con rigurosidad, parece que estoy hablando de un clásico pero es una comedia disparatada, brillante, con gente tan talentosa que es como si hubiera puesto en escena “Madre Coraje”, no hay diferencia. Estoy convencido de que tendrá un buen boca en boca. Creo que él éxito está en que una obra tenga la capacidad de hablarnos de lo que nos pasa, de poner en escena cosas que nos atraviesan, de ponerlo en palabras.

P.: ¿Cómo es hacer teatro en tiempos de crisis?

J.M.M.: Cuesta llegar fin de mes pero no paran de estrenarse obras. No hay escenarios vacíos aunque quizá sí butacas vacías. Se estrena “Gente feliz” en medio de un aluvión de estrenos como “Cabaret”, “La verdad”, “Después de casa de muñecas”, los musicales “El curioso incidente del perro de medianoche” en el Maipo, “Hair”, es decir que a pesar del momento difícil lo único que nos queda a los artistas es aportar con trabajo.

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