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Nace un nuevo gigante automotor

Se crea el cuarto grupo internacional en materia de producción. Las empresas se comprometieron a no cerrar fábricas. Tensión sindical.

Turín. - El nuevo grupo que nacerá de la fusión entre las automotrices Fiat-Chrysler (FCA) y Peugeot (PSA) será controlado en un 50% por los accionistas de PSA y un 50% por los de FCA, con sinergias anuales a corto plazo “estimadas en 3.700 millones de euros, sin cerrar establecimientos”, informaron ambas compañías en un comunicado.

La fusión propuesta creará el cuarto constructor automotor mundial en términos de unidades vendidas (8,7 millones de vehículos), con ingresos conjuntos por casi 170.000 millones de euros y una utilidad operativa corriente de más de 11.000 millones de euros.

En la nueva compañía John Elkann (heredero de los Agnelli fundadores de Fiat) será presidente, y Carlos Tavares, portugués y actual presidente de PSA, será el CEO y miembro del consejo de administración. El consejo será compuesto por 11 miembros: cinco nombrados por FCA, incluyendo a Elkann, y cinco por PSA, además de Carlos Tavares.

El grupo cotizará en Euronext (París), la Bolsa italiana (Milán) y el New York Stock Exchange, manteniendo una importante presencia en las actuales sedes operativas centrales en Francia, Italia y Estados Unidos.

El presidente del Consejo de Ministros italiano, Giuseppe Conte, afirmó que “es una operación de mercado, no puedo juzgar el acuerdo, pero lo que importa al gobierno es que se garantice el nivel de producción y ocupación en Italia y por lo tanto la continuidad empresarial”.

El ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, “acoge favorablemente” el proyecto de fusión entre PSA y FCA pero el Estado francés, accionista de PSA, seguirá “particularmente vigilante” sobre la tutela del aparato industrial en Francia, la localización de los centros de decisión y la creación de una filial europea de baterías eléctricas, informó un comunicado.

Por su parte la secretaria de Estado para la Economía, Agnès Pannier-Runachar, dijo que la operación “reforzará la solidez del grupo PSA”, poniendo al constructor francés “potencialmente al resguardo en la competencia mundial”.

Sobre la ocupación, no excluyó del todo la hipótesis de un recorte de personal: “No se pueden cerrar los establecimientos, pero se puede necesitar retocar su dimensión”.

“Para el sector automotor europeo se trata de un nuevo salto de calidad que lo llevará a la cumbre del sector a nivel mundial”, dijo el presidente de la Unión Industrial de Turín, Dario Gallina.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas de Turín, Corrado Alberto, afirmó que “la fusión es un hecho importante y positivo, con la condición de que sea realmente una operación expansiva y no solo defensiva”.

El representante del sindicato francés CGT en el grupo PSA, Jean-Pierre Mercier, invitó a los trabajadores de ambos grupos a unirse y movilizarse “más allá de las fronteras” para defender sus “intereses comunes”.

“Los accionistas del grupo PSA y los de Fiat-Chrysler decidieron unirse. Es el juego clásico del Monopoly capitalista mundial. Con esta fusión esperan aumentar la rentabilidad de sus empresas y tutelar sus futuros beneficios. Quieren lograrlo agravando los ataques contra los intereses de los trabajadores de ambos grupos en materia de ocupación, poder adquisitivo y derechos colectivos”, afirmó.

Los sindicatos franceses criticaron también especialmente la decisión de establecer la sede del grupo en Holanda.

Agencia ANSA

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