Los desafíos que plantea el camino hacia un desarrollo productivo "verde"

Negocios

El rol del Estado para generar un crecimiento económico sustentable, fue uno de los temas abordados durante el tercer panel.

Sobre los desafíos que plantea el camino hacia un desarrollo productivo “verde” y cuál es el rol central que tiene que tomar el Estado, disertaron Lucía Pezzarini, licenciada y maestranda en Economía, Coordinadora del Área de Desarrollo Productivo de FUNDAR; Tomás Bril Mascarenhas, doctor en Ciencia Política, Universidad de California-Berkeley, Investigador y Consultor Internacional; y Matías Gutman, economista, especialista en temas de calidad, comercio internacional y desarrollo.

Al explicar, en primer término, de qué se tratan las políticas de desarrollo productivo verde, Bril Mascarenhas señaló: “En cuanto a política de desarrollo productivo, hubo un primer nuevo cambio de época. Hace más de una década, en el mundo se empieza a pensar la idea de que es muy difícil generar el salto al desarrollo económico, sin que el Estado haga ciertas intervenciones para reorientar las matrices económicas. Los Estados tienen que hacer algo para propiciar cosas que queremos que ocurran. Eso es política de desarrollo productivo. Las políticas de desarrollo productivo ‘verde’, es un cambio más reciente. Estamos en un auge de eso. Es la idea de conciliar dos cosas que históricamente parecían irreconciliables. Generar crecimiento económico, pero hacerlo en actividades, en sectores, que sean amigables con el ambiente. En ese nuevo mundo de ideas estamos: es posible hacer política pública para que ocurra el crecimiento económico, pero en una dirección verde. Y hay una batería de herramientas asociadas a las políticas de desarrollo productivo verde”.

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"Hace más de una década, en el mundo se empieza a pensar la idea de que es muy difícil generar el salto al desarrollo económico, sin que el Estado haga ciertas intervenciones para reorientar las matrices económicas", consideró Mascarenhas.

"Hace más de una década, en el mundo se empieza a pensar la idea de que es muy difícil generar el salto al desarrollo económico, sin que el Estado haga ciertas intervenciones para reorientar las matrices económicas", consideró Mascarenhas.

Para ir hacia ese tipo de políticas, también es importante ver qué ocurre en otros países. Al respecto, Pezzarini señaló: “Lo que hicimos es ver lo que hacía el mundo. Y en un par de países, como Alemania Estados Unidos y China, que además de producir de manera sustentable, desarrollan un tejido industrial en torno a eso, como la electromovilidad, energías renovables e hidrógeno verde. Y cuando se analizan esas experiencias, se ven que son intensivas en el uso de políticas públicas. Con metas o incentivos en los créditos, por ejemplo. Para desarrollar estos sectores, tiene que estar la política pública por detrás”.

Hay muchas maneras de entrar en este nuevo dilema de nuestra época. El contraste que estudiamos entre Brasil y Chile es revelador de lo distintas que pueden ser esas estrategias. Chile entra por la vía del mercado, de adoptar la tecnología más allá de su origen, importando. Brasil entra con una visión más desarrollista, entonces su Banco de Desarrollo se convirtió en 2018 en el principal prestamista a nivel mundial para favorecer el desarrollo de la energía eólica. Hay muchas maneras y cada país debería pensar cuál es la suya”, agregó Bril Mascarenhas.

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“Lo que hicimos es ver lo que hacía el mundo. Y en un par de países, como Alemania Estados Unidos y China, que además de producir de manera sustentable, desarrollan un tejido industrial en torno a eso, como la electromovilidad, energías renovables e hidrógeno verde", contó Pezzarini.

“Lo que hicimos es ver lo que hacía el mundo. Y en un par de países, como Alemania Estados Unidos y China, que además de producir de manera sustentable, desarrollan un tejido industrial en torno a eso, como la electromovilidad, energías renovables e hidrógeno verde", contó Pezzarini.

“Creo que la política de desarrollo productiva más moderna trabaja con una lógica público-privada. El horizonte se tiene que trazar en conjunto. Sin que el Estado pierda la visión estratégica de cuál es el horizonte”, acotó por su parte Gutman.

Sobre lo que le falta a Argentina para avanzar en estas políticas, Bril Mascarenhas señaló: “Si tuviera que elegir algunas cosas que tendría que estar en el menú de lo que nos falta, es poder de fuego, capacidad estatal y una visión genuinamente ambiciosa. Si el Estado decide que vale la pena, que hay que hacerlo. Es difícil pensar que se pueda hacer con instrumentos de política que son chicos desde los presupuestario: poder de fuego es darle voltaje a la política pública para que esto despegue. Hay pocos recursos, pero podría analizarse dónde se ponen los pocos recursos que hay. Además, se necesita estados con mayores capacidades, con equipos técnicos estatales bien remunerados y estables en el tiempo. Y visión genuina, pasar del eslogan a que nos marque una hoja de ruta”.

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“Creo que la política de desarrollo productiva más moderna trabaja con una lógica público-privada. El horizonte se tiene que trazar en conjunto. Sin que el Estado pierda la visión estratégica de cuál es el horizonte”, acotó Gutman.

“Creo que la política de desarrollo productiva más moderna trabaja con una lógica público-privada. El horizonte se tiene que trazar en conjunto. Sin que el Estado pierda la visión estratégica de cuál es el horizonte”, acotó Gutman.

Pezzarini explicó, también, sobre un trabajo publicado recientemente en el que se abordó la “complejidad económica”. “Es de un trabajo que sacamos recientemente y la idea es mostrar con datos de que el desarrollo económico y el cuidado de ambiente no siempre van en sentido opuesto. Se puede conciliar los dos objetivos. Y detrás, los sectores verdes son interesantes en términos de desarrollo económico que son complejos. Esa es la idea de complejidad: para desarrollar bienes complejos, se necesitan mayores capacidades”, señaló.

La complejidad económica permite reconstruir el entramado productivo a través de datos. Probablemente, un país que es bueno exportando trigo, sea bueno exportando soja, porque sus conocimientos lo respaldan. Entonces, a partir de la información, mapeamos las capacidades de los productos con la complejidad económica. En función al valor estratégico de esos productos”, agregó Gutman, quien remarcó: “Encontramos productos y componentes relacionados a sistemas de energías renovables, como turbinas hidráulicas, o turbinas de biogás. Pero también aparecen maquinarias relacionadas a la economía circular, que nos pareció interesante. Porque actualmente la economía circular empuja en el comercio internacional. Entre 2012 y 2018 la exportación de residuos creció en volumen un 8% en valor un 21% a nivel global. Porque se está revalorizando el aprovechamiento de los desechos. Eso se puede aprovechar si nosotros producimos la maquinaria para hacerlo”.

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