Opiniones

Netbooks vs. parrillas; o ninguna de las dos

Señor Presidente: Escuché su discurso en el que se refirió al Programa #ConectarIgualdad, comparando netbooks con parrillas. Puede criticar decisiones del Gobierno anterior, pero justamente cuestionar que la tecnología llegue a las escuelas y a las manos de los chicos, no es correcto.

Personalmente trabajé en ese programa junto a Susana Gallardo, en esos años jefa de ANSeS Jujuy. Juntas recorrimos la puna jujeña, las escuelas rurales que están en medio de los cerros o de los cañaverales. ¡Fue una de las experiencias más maravillosas de mi carrera!

¡Esa expectativa no sólo de los chicos, sino también de los padres! ¡Esas manos, sosteniendo un tesoro! Esas sonrisas, que mostraban sus almas llenas de preguntas. Y a nosotros nos llenaba de certezas de haber hecho algo bueno y que el esfuerzo valía la pena.

Las maestras, las profesoras, las directoras de las escuelas, los empleados de ANSeS, los funcionarios de los ministerios de Educación de las provincias, las porteras, las mamás y los papás saben de lo que hablo.

Usted no lo sabe señor Presidente, no tiene idea de lo que significa disponer que los recursos se inviertan en educación, equipamiento y tecnología en las aulas; porque sólo en su Gobierno no se cumple con la Ley Nacional de Financiamiento Educativo, se elimina el Fondo de Incentivo Docente, y encima se recorta el presupuesto del Ministerio de Educación de la Nación.

La conectividad a la que usted niega Señor Presidente llegó a La Quiaca con este programa, masivamente, porque cuando llevamos 1500 netbooks para las tres escuelas secundarias, nos dimos cuenta que el servicio “privado” era insuficiente y carísimo. ¡Y se resolvió rápidamente para todos con conexión satelital cuando la ciudad cumplió 100 años!

O en Tumbaya Grande, que fue la primera escuela primaria conectada del país junto a una de Neuquén, lugares donde escasamente los niños podían acceder a ver películas. Por esa razón también instalamos la TDA, en esa Quebrada de Humahuaca, que no sólo son los hoteles de lujo a los que usted visita cada vez que viene a Jujuy.

Las aulas virtuales, con los servidores, software, equipamiento, capacitaciones y capacitadores se instalaron en todo el país, en cada provincia y cada localidad del interior, cumpliendo con un federalismo real y concreto, pocas veces visto. Y se complementó con el Programa Argentina Conectada que llevo la fibra óptica hasta lugares tan lejanos como Susques o Palma Sola.

Cuando llegamos a las grandes ciudades de Jujuy, se instalaron los servidores no sólo en las escuelas, sino gratuitamente en las plazas y en los clubes. Esos clubes que hoy se están cayendo a pedazos por su culpa. Era emocionante ver a los chicos en los bancos de los parques o en los cordones de las veredas de las escuelas, en grupos o solitarios; aprendiendo, leyendo, navegando, buscando información o simplemente jugando.

Y esas maquinitas, que usted subestima, era el acceso al universo de muchas familias, porque las usaban padres, hermanos y abuelos. Sí. Nietos que con sus netbooks hacían los trámites de ANSeS a sus abuelos jubilados. Esas mismas maquinitas, de las que usted se burla, eran fabricadas por trabajadores argentinos; en fábricas que hoy se fundieron, gracias a su Gobierno.

Este programa no sólo generaba el acceso igualitario a la educación gratuita y a las herramientas tecnológicas que la garantizan, sino que también generaba trabajo, inversión, integración social, interacción entre generaciones, y capacitación permanente de los docentes. No saber manejar una computadora a esta altura de los tiempos es exactamente igual a ser analfabeto.

Como el Estado tiene la obligación de garantizar posibilidades en el marco de la educación pública y gratuita, el programa #ConectarIgualdad formaba parte de esa responsabilidad. Además de todo eso, fue un ejemplo en todo el mundo de una política pública de avanzada, de una política de Estado de alto impacto, y de una política educativa efectiva, eficiente y con resultados positivos en formación académica, evaluación, desempeño y creatividad.

Todo eso que lejos está usted de entender señor Presidente, ya que las únicas noticias mundiales de Argentina desde que asumió son políticas públicas de retracción económica y restricciones sociales, políticas de Estado de alto impacto sólo en endeudamiento y devaluación, y no tiene política educativa de ningún tipo.

Pregunte, Señor Presidente, antes de manipular, porque algunas mentiras tienen patas cortas, porque son millones los testigos de las verdades. ¡Esos millones que recibieron gratuitamente esas netbooks! Y para ser más exactos, 5.315.000 computadoras entregadas a docentes y alumnos, distribuidas en 11.573 escuelas. Su éxito obtuvo el suficiente consenso como para que Usted, durante su campaña presidencial, afirmara que iba a mantenerlo. Lo cual, no hizo, por supuesto.

Se merece una cuestión de privilegio Señor Presidente. Y como diputada de la Nación, la voy a pedir en la próxima sesión de la Cámara de Diputados. Comparar las netbooks con las parrillas significa burlarse de la prerrogativa constitucional que consagra el artículo 75, inciso 19 de nuestra Carta Magna, el cual ordena al Estado Nacional “proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social” y a promover “los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal”.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario