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“No es una cuestión de género sino de poder”

• DIÁLOGO CON LEONOR MANSO, QUE ACABA DE ESTRENAR "LAS AMARGAS LÁGRIMAS DE PETRA VON KANT"
La obra, que subió a escena en el Teatro San Martín, es un clásico contemporáneo de Rainer Werner Fassbinder que tuvo sus versiones cinematográfica y teatral. La que se presenta actualmente está protagonizada, entre otros, por Muriel Santa Ana, Belén Blanco, Marita Ballesteros y Dolores Ocampo.

"En toda esta cuestión del acoso también puede haber una mujer que quiera dominar a otra mujer, el tema es el poder", dice Leonor Manso, directora de "Las amargas lágrimas de Petra von Kant", del dramaturgo y director alemán Rainer Werner Fassbinder, que inauguró el fin de semana la temporada oficial del Teatro San Martín. Esta obra tuvo su versión teatral y luego fue filmada por Fassbinder, protagonizada por su actriz fetiche, Hanna Schygulla.

El elenco de la versión argentina está integrado por Muriel Santa Ana, Belén Blanco, Marita Ballesteros, Dolores Ocampo, Miriam Odorico y Victoria Gil Gaertner. El asesoramiento coreográfico es de Roxana Grinstein, la musicalización y el diseño sonoro son de Carmen Baliero, la iluminación de Eli Sirlin, el vestuario de Renata Schussheim y la escenografía de Graciela Galán. Dialogamos con Leonor Manso.

Periodista: ¿Cómo se gestó el proyecto?

Leonor Manso:
Me lo propuso Muriel. Yo quería actuar pero ella insistió en que la dirigiera; entonces como la conozco, y conocí a su padre, releí la obra y acepté.

P.: Cómo encaró la puesta teniendo en cuenta que esta obra fue primero guión teatral y luego una película?

L.M.:
Volví a ver algunas películas y otras que no había visto. Compré todas y las repetí varias veces. Después me concentré en el guión teatral, olvidé los films porque el cine tiene otro lenguaje. Me aboqué a estudiarla, a ver las situaciones, a imaginar como podía encararla. La obra de Fassbinder es muy original.

P.: Es una obra vigente, a tono con las proclamas feministas tan actuales. ¿En qué otros sentidos está vigente a pesar de haber sido escrita hasce 45 años?

L.M.:
Para mí el tema es el poder, por eso es también una obra política ya que todos están atravesados por el poder, se llame gobierno, poder mundial o relaciones personales. En la obra no circula el amor sino el poder. El querer a otro como objeto, como parte de uno, que sea como uno quiere. Pero también está la posibilidad de no aceptarlo. Ahí está Karin, el personaje que hace Belén Blanco, que para mi es muy libre. Es una joven de hoy en muchos aspectos.

P.: ¿Cómo define a las jóvenes de hoy?

L.M.:
Que nada las domine ni controla. Toda esta cuestión del acoso es un empezar a rebelarse, a decir no de esa manera porque soy un ser un humano. Pero, ojo, que la mujer también puede ejercer ese poder sobre otro. Es el caso de Petra, que aunque cuenta que fue abusada por su marido, de alguna manera quiere replicar ese poder y ahora, que es famosa, busca una suerte de súbdita en Karin. Pero ella hace lo que realmente quiere. Sigue su deseo, no el deseo del otro. Aparece el "no" que debemos extender a otros ámbitos, como el político, donde siempre uno puede elegir negarse a ciertas situaciones.

P.: ¿Cómo es trabajar en una sala oficial en contraposición a una comercial o del off?

L.M.:
Es la segunda obra que dirijo en un teatro oficial, y es buenísimo. Tengo muchas cosas que se facilitan por la estructura; en cambio, en el off es todo a pulmón. Acá tengo asistentes, productores, quiero a Renata, quiero a todo el equipo fantástico que pedí y me lo consiguen. Tengo sueldo y sé que puedo trabajar tranquila unos meses. Está muy bien y es la obligación de los treatros oficiales hacer eso.

P.: Recuerdo la maravillosa "4.48 psicosis" de Sarah Kane en Elkafka. ¿Qué le pasó con ese texto que tantas veces volvió a representar?

L.M.:
Cuando leí la obra me entusiasmé porque siempre me pasa que pienso '¿qué hay detrás de esas palabras, más allá de lo evidente que son esas palabras?'. En teatro, cuando las palabras son buenas, descubrís cosas que con la cabeza no se te habían ocurrido. Pasan por el cuerpo. Leí el texto, compré los derechos, fui a ver una obra de Cáceres a San Telmo en 2006, y le pedí que me dirigiera. Después hicimos muchas más obras juntos y nos hicimos amigos. Ese texto es tan bueno que uno lo lee y no entiende nada, le parece raro, hasta que las palabras resuenan en el alma y el cuerpo. Eso es lo maraviiloso del teatro, y también lo tiene Fassbinder.

P.: Su último trabajo en TV fue "Cuéntame como pasó". ¿Cómo fue? ¿De haber segunda temporada seguiría?

L.M.:
No nos hablaron de una segunda temporada pero, ojalá, sería una tontería que no continuara porque tuvo una repercusión grande. Fue un programa válido para recordar y revivir situaciones que hemos pasado en nuestro país a través de una familia de clase trabajadora.

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