Espectáculos

"No nos enfocamos en el género, hacemos teatro"

Uno de los títulos más singulares de 2018, surgido de una compañía independiente, regresó a escena este año. Sus integrantes prueban la "masculinidad" interpretando a varones de modo no paródico.

El grupo Piel de Lava, formado por Elisa Carricajo, Valeria Correa, Laura Fernández, Pilar Gamboa y Laura Paredes, repuso “Petróleo” en el Teatro San Martín, obra en la que se transforman en varones para sumergirse en un “universo absolutamente masculino”. En diálogo con la prensa, las actrices dijeron que el origen del nombre de la agrupación, al que consideran “muy pavo”, tiene que ver con el comienzo de cada nombre de pila: Pi(lar) El(isa) de La(ura) Va(leria).

“‘Petróleo’ empieza de manera muy lúdica; siempre el desafío es investigar zonas nuevas que no hayamos probado nunca; entonces surgió casi de manera natural intentar actuar de varones. La idea nos entusiasmó y, a partir de ahí, empezamos a construir a esos varones, pero que fueran petroleros llegó después”, comentaron. “Queríamos investigar un universo absolutamente masculino y el petróleo es por excelencia ese lugar, un trabajo donde no hay mujeres. Fue uno de los procesos más divertidos de Piel de Lava: cuando esos varones empezaron a aparecer fue demoledor”.

Periodista: ¿Cuáles son los vínculos de la obra con anteriores, como “Tren” o “Museo”?

Piel de Lava: Las obras que vamos construyendo responden a los momentos en los que estamos. Con “Tren” nos interesaba investigar el mundo de las religiones; pensar qué significa creer profundamente en algo y empezamos a investigar el evangelismo. En el caso de “Museo” hacía ya diez años que trabajábamos juntas y empezamos a fantasear con la idea de la disolución y, por suerte, en vez de disolvernos hicimos una obra que hablara de eso, que nos llenó de preguntas como qué pasa si alguna de nosotras no está. ¿Es reemplazable un miembro de un grupo? Funcionó casi como un exorcismo.

P.: ¿Cómo enfocan la cuestión de género en sus puestas?

  • D. L.: Nosotras no nos enfocamos en la cuestión de género, hacemos teatro. Y vamos creando casi intuitivamente e inconscientemente desde un punto ciego, ese punto ciego desde donde el artista crea; no hay estrategias de ningún tipo. Cuando pasa el tiempo y uno ve sus trabajos con perspectiva entiende que siempre los artistas están atravesados por el contexto en el que están viviendo, eso siempre se filtra, ocupa y moviliza. “Petróleo” nace desde ahí también.

P.: ¿Cómo es la experiencia de actuar personajes masculinos?

  • D. L.: Nos interesaba probar en actuación la masculinidad; siempre a lo largo de la historia fue más frecuente ver a varones actuando de mujeres, pero no tanto al revés. Y además, casi siempre cuando un hombre interpreta a una mujer está presente la parodia; nosotras intentamos hacer lo contrario. La meta fue componer esos hombres desde un lugar verdadero; habitarlos emocionalmente y dejarnos llevar por eso. Eso desembarcó en lugares divertidos para actuar; nos dimos cuenta de que la masculinidad es cómoda: el varón se abre de piernas, ocupa el espacio, se relaja, entre otras cosas que también fuimos descubriendo. Las mujeres fuimos criadas con premisas como “cruzá las piernas”, “se te ve la bombacha”, “sentate bien, sos una nena”. Entonces, cuando fuimos encontrando a “los hombres” en cada una fue revelador.

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