Espectáculos

Notable film sobre Pavarotti (pero sólo en dos funciones)

Paradoja de los tiempos que corren. Luciano Pavarotti llenó el Teatro Colón, el Luna Park (ambos, 1987), la Avenida 9 de Julio (1989), el Campo Argentino de Polo (1995) y la cancha de Boca (1999). Todavía se lo recuerda, se lo escucha. Sin embargo, el documental biográfico que ahora se estrena, bien hecho y con un sonido excelente, solo ha de exhibirse hoy y el martes próximo, a una función por día, en apenas dos salas de Capital y otras tres del interior. ¿Cuánta gente podrá verlo?

Ron Howard, su director, incluye unos momentos que emocionan y dan ganas de pedir bis, y un impresionante material de archivo hábilmente restaurado y utilizado, desde el debut de Pavarotti en la opera hasta la gozosa presentación de Los Tres Tenores en las Termas de Caracalla y mucho más, incluyendo una verdadera rareza: el viaje a Manaos, plena selva amazónica, en 1995 para cantar por puro gusto en el mismo lugar donde cantó Enrico Caruso cien años atrás. Caruso y Pavarotti, los dos grandes y más populares tenores italianos del siglo pasado. Los dos que tanto hicieron por llevarle la opera a la gente común.

La vida del artista está contada a veces por él mismo, a veces por sus colegas del bel canto, sus hijas, sus esposas, y también Madelyn Renée, que fue su alumna, amiga, partenaire y algo más, y sus representantes y promotores, los poderosos Breslin, Goldsmith y Rudas que supieron conseguirle los mayores escenarios a nivel de estrella pop. Es muy interesante el modo en que Angela Gheorgiu, Vittorio Grigolo, Plácido Domingo y Zubin Mehta explican dónde está lo grandioso del tenor. También Bono dice lo suyo, enfrentando las críticas por el lógico desgaste del artista tras 40 años de escenarios. Y son graciosas y reveladoras las apariciones del divo en la tele americana, sus fotos de familia, las clases a los estudiantes de canto, sus andanzas en bicicleta por Pekín.

Era muy comprador, Pavarotti, con su enorme cuerpo de oso y la sonrisa más enorme aún de gordo bonachón, generoso, agradecido, capaz de cocinar para toda la compañía, revelar su dieta permisiva y decir que el padre cantaba mejor que él. La película lo pinta así, talentoso, hedonista, de gustos musicales amplios, amigable y muy comprometido con las obras de solidaridad, sobre todo desde que la princesa Diana entró en su vida. No cuenta todo, por supuesto, pero lo que cuenta vale mucho la pena.

“Pavarotti” (G.B.-EE.UU., 2019). Dir.: R. Howard. Documental.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario