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Nueve extranjeros que aspiran al Oscar

El 22 de enero se anuncian los nominados al Oscar, entre ellos los de Mejor Film Extranjero. La selección para este premio es muy particular. Entre más de 90 aspirantes (este año hubo representantes de 92 países), 150 miembros de la Academia, divididos en dos comités, eligen 9 precandidatos. De allí saldrán los 5 finales, que serán votados por todos los miembros de la Academia.

Los 9 precandidatos que ahora están conteniendo el aliento son “Roma” (Alfonso Cuarón, México), “Cold War”, Pawel Pawlikoski, Polonia, “Somos una familia” (Hirokazu Kore-eda, Japón), “Pájaros de verano” (Ciro Guerra y Cristina Gallego, es decir el director y la productora ejecutiva de “El abrazo de la serpiente”, Colombia), “Capernaum” (Nadine Labaki, El Líbano), “Burning” (Lee Chang dong, Corea del Sur), “Ayka” (Sergei Dvortsevoy, Kazajistan), “La culpa” (Gustav Moller, Dinamarca) y “Obra sin autor” (Florian Henckel von Donnesmark, el ganador del Oscar 2007 con “La mirada de los otros”, Alemania).

No es común que haya dos latinoamericanos. No uno, sino dos: “Roma” que incluso aspira a más, y “Pájaros de verano”, sobre el comienzo del narcotráfico en un pueblo. Demasiados latinos. Probablemente uno se quede afuera, junto a los otros 12 que ya fueron desahuciados, entre ellos “El ángel” (Luis Ortega, Argentina), “Muralla” (Rodrigo Patiño, con Pablo Echarri en el reparto), “Las herederas” (Marcelo Martinessi, Paraguay), la comedia “Sergio y Sergei” (Ernesto Daranas, Cuba) y “La familia” (Gustavo Rondón, Venezuela), drama de un laburante protegiendo a su hijo de las malas compañías.

Del resto del mundo también quedaron afuera varias obras más que interesantes. Algunas ya vistas entre nosotros, como la regocijante “Campeones” (Javier Fesser, España), “Village Rockstars” (Rima Das, India), “El repostero de Berlin” (Ofir Graizer, Israel), “El intérprete” (Martin Sulik, Eslovaquia), o “En la frontera” (Ali Abbasi, Suecia), sobre el amor entre dos seres extraños. Otras se verán en Netflix, empezando por “Girl” (Lukas Dhont, Bélgica). O en el Gaumont, como “Yo no me llamo Rubén Blades” (Abner Benaim, Panamá), que se estrena en marzo.

Este último es un documental. Dato curioso, junto a Panamá, también otros siete países eligieron ser representados por documentales, una evidencia del creciente respeto que va logrando ese género en el mundo. A destacar, “Continuará” (Ivar Seleckis, Letonia, un año en la vida de cinco niños), “Eldorado” (Markus Imhoof, Suiza, migrantes africanos adaptándose a Europa), “Yellow is Forbidden” (Pietra Brettkelly, descubriendo la alta costura china). En cambio China, Hong Kong, Indonesia, Singapur, prefirieron mostrar grandes despligues de acción y venganza, bien comerciales. Francia y Holanda, episodios heroicos de la II Guerra: “Marguerite Duras, Paris, 1944” (Emmanuel Finkiel) y “El banquero de la Resistencia” (Joram Lursen), sobre el patriota Walraven van Hall, principal organizador de una economía paralela bajo el régimen nazi. Egipto, una historia tocante, muy singular, de amistad entre un leproso y un niño (“Yomeddine, Abu Bakr Shawky). Niger, una poesía costumbrista (“El anillo de bodas”, Rahmatou Keita). Otros se volcaron a la comedia, naif (“Stipa modo”, L. Wairiaina, Kenia, sobre un niño con posibles superpoderes), feminista (“Cake”, Asim Abbasi, Pakistan, la dueña de casa frente a su decrépito marido), frívola, fantasiosa y colorida (“La modista”, Tran Buru Loc y Nguyen Le Phuong Khanh, Vietnam) o negrísima (“El eutanizador”, Teemu Niki, Finlandia, donde el encargado de despedir mascotas enfermas prefiere “despedir” a sus dueños).

Hay más películas interesantes, ninguna de las cuales tiene previsto estrenarse en Argentina. Por suerte existe internet.

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