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Odebrecht recurre a la Justicia para evitar su bancarrota

Su deuda global superaría los u$s13.000 millones. Los principales bancos brasileños sos los mayores acreedores. Las finanzas de la empresa se demolieron luego del escándalo Lava Jato.

La multinacional brasileña Odebrecht se presentó ayer en recuperación judicial para evitar la apertura de un proceso de bancarrota, buscando un llamado a negociar con sus acreedores por una deuda global que superaría los u$s13.000 millones. Se trataría, de abrirse el proceso, de una de las mayores reestructuraciones de deuda privada en la historia latinoamericana. La confirmación del proceso fue dada ayer por el Tribunal de Quiebras de Sao Paulo a la prensa. Según las leyes contables brasileñas, la recuperación judicial tiene por objetivo viabilizar la superación de una situación de crisis económica-financiera del deudor, a fin de mantener el funcionamiento de la empresa y el empleo de sus trabajadores.

De acuerdo con la ley brasileña, las empresas declaradas en recuperación judicial tienen seis meses para alcanzar un acuerdo con los acreedores. En un comunicado, la compañía afirmó que la protección por bancarrota era la mejor forma de concluir con su reestructuración de deuda cuando los acreedores buscar incautar los activos comprometidos como garantía para préstamos impagos. Según se anunció, la reestructuración de deuda no incluye al productor petroquímico Braskem SA, a la filial de azúcar y etanol Atvos Agroindustrial Participacoes SA, a la unidad de construcción Odebrecht Engenharia e Construcao (OEC), a la petrolera Ocyan, la naviera Enseada, a Odebrecht Transport o homebuilder Incorporadora OR.

El principal peligro financiero que enfrenta el holding se debe al reclamo inminente de unos u$s13.000 millones de deuda de bancos de capitales brasileños, extranjeros y tenedores de bonos emitidos por la empresa en los ultimos 10 años. Según el medio, Odebrecht estaría a punto de reconocer que no está en condiciones de garantizar los pagos, a partir de la caída de los negocios de la empresa luego de los escándalos de corrupción en los que se vio involucrada tanto dentro de Brasil como en el resto de América Latina y Africa. De confirmarse el número del pasivo, sería la quiebra privada más grande de todo el continente, solo por debajo del proceso de la compañía de telecomunicaciones brasileña Oi SA tenía en 2016, que llegaba a un pasivo de u$s19,000 millones.

En los mercados se rumoreaba desde la semana pasada que Odebrecht estaba a punto de iniciar una renegociación de pasivos en el mercado de capitales brasileño para reestructurar su deuda de corto plazo de unos u$s13.000 millones. Ante esto, los principales acreedores brasileños de la compañía (especialmente el Banco do Brasil, Caixa Econômica Federal y BNDES, así como los privados Banco Bradesco SA, Itaú Unibanco Holding SA y Banco Santander Brasil SA, alertaron sobre la situación de la constructora; a los que se sumaron acreedores publicos brasileños y entidades financieras de otros países como Perú y Colombia.

Obrebrecht, hasta el 2014 la empresa de ingeniería, construcción y obras públicas más grande del continente (además de una empresa vinculada al mercado petrolero), mantenía una posición financiera de privilegio y solvencia, lo que incluía líneas directas de préstamos de todo el sistema financiero público y privado de Brasil. Sin embargo, ese año, estalló el escándalo de corrupción denominado Lava Jato, proceso que luego se ramificó por todo el continente y en los Estados Unidos, lo que derivó en la obligación de pagos masivos de multas y punitorios en más de 10 países, lo que además la llevó a no poder participar más en licitaciones y grandes negocios ni en su país ni en el resto de América Latina.

Odebrecht fue fundada por Norberto Odebrecht, cuyo nieto, Marcelo Odebrecht, fue condenado en marzo de 2016 a 19 de años de prisión por la Justicia brasileña, luego que confesara y se convirtiera en “arrepentido” por haber pagado sobornos a funcionarios de la petrolera brasileña a Petrobras por unos u$s30 millones. Inmediatamente después, Marcelo Odebrecht también reconoció haber pagado sobornos ante los gobiernos de Estados Unidos y Suiza, mercados en los que operaba financieramente la compañía. A partir de allí comenzaron a conocerse pagos ilegales por un total confirmados de u$s800 millones en otros estados como Argentina, Angola, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú y Venezuela. En cascada Odebrecht comenzó a perder mercados de manera acelerada, lo que lentamente comenzó a minar su capacidad financiera para cumplir con sus compromisos ya contraídos. La situación se aceleró desde 2018, lo que derivó finalmente en la actual coyuntura terminal de la constructora.

En general las causas por el pago de sobornos en el mundo comenzaron a cerrarse durante el ejercicio pasado, luego de la confesión final de Marcelo Odebrecht ante la Justicia norteamericana. Sin embargo, uno de los países donde más paralizada está la investigación es en la Argentina, donde el empresario declaró haber pagado sobornos por unos u$s35 millones, a intermediarios por diferentes obras de infraestructura: los gasoductos y plantas compresoras de gas para Cammesa e YPF, la planta potabilizadora de Paraná de Las Palmas (Tigre) para la empresa AySA y el soterramiento del tren Sarmiento; todos casos confirmados de sobornos, cuyos datos están en manos del poder judicial brasileño.

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