Opiniones

Open data y movilidad sustentable

Uno de los desafíos más extraordinarios que tienen las ciudades del futuro es el de incrementar la velocidad de circulación de personas, mercancías e ideas.

El incremento a gran velocidad de la tasa de urbanización mundial deja solo dos caminos para las ciudades: volverse más grandes o volverse inteligentes. Uno u otro destino dependen de si la política conduce el desarrollo de la ciudad.

La tendencia natural de las ciudades es a crecer desordenadamente. En cambio, las ciudades inteligentes desarrollan instituciones donde gobierno y ciudadanos trabajan en conjunto, apalancándose en la revolución tecnológica.

Las smart cities entienden la necesidad de adaptar la realidad urbana a las demandas de los ciudadanos, no solo cuando adoptan la forma de protestas, sino particularmente cuando surgen de los usos reales que estos hacen de las ciudades. Se trata de que la infraestructura se adapte a la dinámica de uso en lugar de determinar el uso.

Uno de los desafíos más extraordinarios que tienen las ciudades del futuro es el de incrementar la velocidad de circulación de personas, mercancías e ideas. Por lo tanto, los sistemas de movilidad urbana deberán encontrar el camino para volverse inteligentes, preservando las infraestructuras que ya existen y sofisticando los recursos tecnológicos que están al alcance.

La movilidad urbana es por esencia multimodal, y por ende enormemente compleja, y esos múltiples modos, en la mayoría de las ciudades, no se desarrollan en forma coordinada y eficiente. Esta descoordinación trae no solo grandes pérdidas económicas, sino también problemas de contaminación, mala calidad de vida e inseguridad vial, sin olvidarnos de lo más importante: se dilapida el recurso más escaso de los seres humanos en las grandes ciudades, el tiempo.

En este sentido, el acceso a grandes volúmenes de datos posibilitará la mejora de los sistemas de movilidad urbana. Las nuevas infraestructuras se asentarán sobre la disponibilidad de información en cada ciudad.

Las ciudades son sistemas de sistemas, y la movilidad urbana posee dos dimensiones: infraestructura real e infraestructura virtual basada en las nuevas tecnologías. Movilidad urbana sustentable se alcanza cuando estas dos dimensiones están en sintonía y tienden a garantizar inclusión social, medioambiente saludable y mejora de la competitividad de la economía.

Todos los días, las ciudades generan enormes volúmenes de información. En su gran mayoría, esta información no se almacena y, menos aún, se vuelve útil. Producimos información, por ejemplo, cuando hacemos trámites, cuando las cámaras captan cada milímetro de movimiento, vía sensores, en las redes sociales, a través de agentes públicos en las calles, mediante empresas de telefonía que geo-referencian información de cómo se desplazan los ciudadanos, etc.

Esta gigantesca cantidad de información se puede almacenar, pero en general hoy por hoy se pierde y rara vez interactúa o se cruza para generar valor agregado para la ciudad (Big Data). Muchas experiencias alrededor del mundo indican que, bien utilizados, estos datos pueden transformarse en una fuerza muy potente para mejorar la movilidad urbana.

En lo relativo a los modos de transporte, está comprobado que una buena parte de la decisión de utilizar el auto particular se debe a lo imprevisible del transporte público, a la falta de información. Sin embargo, existen en las ciudades grandes caudales de información en tiempo real acerca de los horarios, recorridos, costos, disponibilidad, ubicación en tiempo real de las unidades de transporte, etc, información que muy fácilmente puede estar disponible para la ciudadanía a través de aplicaciones diseñadas para estimular el uso de estos sistemas, ofreciendo facilidades para los usuarios.

Muchas ciudades están avanzando en publicar información sobre el transporte y el estado del tránsito. En algunos casos, esta información está disponible para fines no comerciales; en otros casos está abierta y se puede utilizar para múltiples fines. Sin dudas, los procesos de Open Data y Open Government están transformando la vida en las ciudades, y los sistemas de movilidad son hoy los que mejor los están aprovechando.

En Argentina, la política de datos abiertos no debe pensarse solamente para hablar de transparencia: deberá ser un estándar básico para ciudades que se pretendan modernas.

*El autor es Director de Panal. www.ideaspanal.org

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