Juan José Paso, artífice de nuestras dos grandes epopeyas

Opiniones

"Muchos pueden seguir la corriente. Pocos enfrentarla".

Estamos viviendo la Semana de mayo. Porque la Revolución de Mayo no fue de tan solo un día, el 25 de mayo. Esa noble epopeya fue un proceso Revolucionario que duró esa semana de sucesos que nos dieron la libertad y posteriormente la independencia Argentina.

Todos sabemos que un 9 de Julio de 1816, se declaró la independencia de las Pcias. Unidas del Río de la Plata.

Conocemos también, que un Congreso reunido en Tucumán, declaró solemnemente que era voluntad unánime, romper los vínculos que ligaban a las Pcias. Unidas (como se denominaba nuestro territorio) con los Reyes de España, para transformarse en una nación libre como ya lo éramos desde el 25 de mayo de 1810. Pero también independiente.

Fue este el de Tucumán, un acto de valor civil, que honra al Congreso General Constituyente que se reunió en la entonces pequeña ciudad del Norte Argentino.

Naturalmente hubo que redactar un Acta que se llamó: Acta de la Independencia.

¿Pero, a quién le correspondería el honor de leer esta histórica declaración?. Y en la respuesta está el nombre del patriota del que nos ocuparemos hoy.

Se llamó: Juan José Paso. Tenía en ese momento 58 años, y por sus antecedentes, poseía los méritos suficientes para merecer tal honor.

Y entre estos avales, estaba el haber sido Secretario junto con Mariano Moreno, de la Primera Junta de gobierno, constituida el 25 de Mayo de 1810. Tenía 52 años en ese momento histórico.

Juan José Paso, abogado, había nació en 1758 y desempeñó durante el gobierno colonial, importantes funciones.

Fue un hombre de sereno juicio, ecuánime e inteligente. Se recibió en Córdoba, aunque había nacido en Buenos Aires.

Ya a los 21 años, a los 21 años! había obtenido el título de Doctor en Derecho y a los 23 era Profesor de Filosofía en el famoso Colegio San Carlos, en el que ninguno de los otros profesores tenía menos de 30 años.

Un hecho poco conocido y de enorme repercusión histórica, fue protagonizado por Juan José Paso.

El día 22 de mayo de 1810 se reunió el Cabildo. Y nuestro protagonista, con una oratoria persuasiva y sobre todo con gran visión política, convenció a los cabildantes que de inmediato deberían fijar fecha para un Cabildo Abierto.

Y sugirió –aprovechando el fervor patriótico del momento- que se efectuase ese cabildo solamente tres días después, el 25 de mayo, moción que se aprobó y cuyo resultado, cimentó nuestra soberanía como país.

Su tarea en el Primer Gobierno Patrio fue destacada y luchó en áreas diversificadas.

También combatió contra las leyes que pretendían mantener la censura, logrando liberalizarlas.

¡Pensemos que era los comienzos del siglo XIX!.

Paso integra posteriormente, con Chiclana y Sarratea el primer Triunvirato que sucede a la Junta Patria.

Y una breve anécdota, que revela tanto su hombría de bien, como su sentido del humor.

Ya instalada la Primera Junta, un mes después, allegados al Rey de España, pidieron conversar reservadamente con Paso, que era Secretario de la misma y que además tenía gran influencia ante los demás integrantes.

Los visitantes le solicitaron que utilizase su influencia para sancionar una ley, favorable al Rey pero que además, iba en contra de los intereses de la Patria renacida.

-¿Y qué me ofrecen a cambio?. Les contestó el patriota, sin mostrar su disgusto interior.

-Lo que Ud. pida, le respondieron, creyéndolo sobornable.

-Les pido, unas pastillas que estoy seguro que ustedes no van a poder conseguir.

-¿Qué pastillas son esas?, dijeron sorprendidos los emisarios del Rey.

Aunque tenga usted la certeza que las conseguiremos, agregaron los corruptos, suponiendo que nuestro hombre era como ellos.

Y este les respondió:

-Las pastillas que voy a necesitar y que por supuesto no existen, son pastillas que me permitan conciliar el sueño, si cometiese tal traición a mi patria y a mis principios. Por eso les pido que se retiren de inmediato, terminó diciéndoles indignado.

Y en los grandes la indignación es una virtud.

Creo que esta anécdota, simple, nos permite ratificar la envergadura moral de este insigne patriota que fue Juan José Paso.

Un día a mitad de septiembre de 1833, a los 75 años, moría serenamente.

No puede decirse que ha sido olvidado, no.

Pero quizá las generaciones actuales, desconozcan gran parte de la tarea que realizó este verdadero constructor de nuestra libertad y nuestra independencia.

Y un aforismo final para este hombre cuya visión profética, junto a la de otros grandes, permitieron el nacimiento de esta patria que hoy nos ampara.

Los visionarios marcaron caminos. Pero fueron los primeros en recorrerlos”.

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