Deuda: un acuerdo salomónico

Opiniones

Se puede decir que la ofertas que se iniciaron en menos de 40 por parte del Gobierno y más de 60 por parte de los bonistas se fueron acercando y estaban en 54,3 y 57,5 hasta el lunes y se cerró en 55,4 (los números finales pueden ajustarse un poco cuando se conozcan algunos detalles).

Aún sin la firma final y sin conocerse los detalles, se cerró el proceso de reestructuración de deuda de Ley Extranjera. Las partes partieron sus diferencias y anunciaron públicamente el entendimiento, “el acuerdo”.

Se habla de muchos números diferentes y de conceptos difíciles de entender como el valor presente descontado a una tasa de descuento, con valores diferentes por grupo y por bono. Para simplificar se puede decir que la ofertas que se iniciaron en menos de 40 por parte del Gobierno y más de 60 por parte de los bonistas se fueron acercando y estaban en 54,3 y 57,5 hasta el lunes y se cerró en 55,4 (los números finales pueden ajustarse un poco cuando se conozcan algunos detalles). No llegar a un acuerdo era seguro más costoso para las dos partes.

El efecto inmediato ya se vio: bajó el riesgo país o lo que es lo mismo, subió el precio de los bonos argentinos en dólares, incluyendo los de las provincias y los de las empresas, subieron las acciones. Medido en dólares todo subió. Cuando medimos los precios en pesos, algunos bajaron, porque bajó el dólar que se opera a través de esos papeles (el dólar MEP o el Contado con liqui), otro efecto positivo. También se puede esperar una menor volatilidad cambiaria y financiera en los próximos días.

La noticia no solo es buena para el Gobierno nacional. También se festeja en las provincias y en las empresas locales que a partir de ahora podrán reestructurar sus deudas en caso de que estén en ese proceso o renovar algunos vencimientos si los tuvieran en los próximos meses.

Además, si fuera fútbol podríamos decir que vamos a pasar de ronda con la famosa “media inglesa”, empate de visitante y triunfo de local, porque el canje local que se discute en el Congreso pinta para un triunfo categórico. Claro, como acá saben que el público juega a favor los árbitros son localistas y además, hay que soportar los bombos toda la noche anterior en el hotel. Sabiendo eso es posible que manden a jugar a los suplentes…

Se podrá decir que un acuerdo a la ecuatoriana, más rápido y con mayor quita, era posible, pero es difícil de saber. Lo cierto es que había escenarios peores, como no llegar a un acuerdo o quedarse con holdouts por años (todavía no está garantizado que no vuelva a pasar). Así que el canje es un éxito, aunque sea un punto de partida y no uno de llegada. También cierra una discusión de estos meses: el problema de la sustentabilidad de la deuda argentina en este momento es de liquidez y no de solvencia. Reprogramar pagos sin quita de capital es lo que hacen los países todos los días, con acuerdos voluntarios permanentes de sus bonistas cuando vence un bono y se emite uno nuevo.

Pero el verdadero éxito del canje depende de lo que vendrá. Para que la deuda argentina sea finalmente sustentable no depende tanto un dólar más o menos en el acuerdo como se pretendía explicar, sino de poder mostrar (y luego cumplir) un plan fiscal con equilibrio de las cuentas públicas en el largo plazo, más un plan financiero para la transición entre el gigantesco déficit fiscal de este año y ese equilibrio necesario, y un programa monetario que minimice los costos inflacionarios de los pasivos monetarios que ya se emitieron y de los que queda por emitir en esa transición.

Si los siguientes pasos no se dan se corre el riesgo de dormirse en los laureles.

(*) Director de Macroeconomía de Empiria Consultores.

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