Alberto Fernández: entre la herencia de la herencia

Opiniones

Con una probable caída del PBI del 3% en 2019, del 2,6% en 2018 y una necesidad de lograr superávit tanto fiscal como comercial para afrontar los compromisos de deuda y generar una Argentina sostenible en el tiempo, el año 2020 no luce sencillo.

Pareceríamos estar transitando una Pax muy extraña. Todo por solucionar en materia económica con un interregno desde la gestión política y sin horizontes claros en ambos campos. Resultado: incertidumbre.

Con una probable caída del PBI del 3% en 2019, del 2,6% en 2018 y una necesidad de lograr superávit tanto fiscal como comercial para afrontar los compromisos de deuda y generar una Argentina sostenible en el tiempo el año 2020 no luce sencillo.

La “herencia de la herencia” parecería ser complicada para lograr dichos objetivos. De acuerdo a un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) bajo el título "Radiografía y balance de la Administración Pública Nacional 2015-2019" muestra que entre 2015 y 2019 la Administración Pública Nacional no solo no fue reducida sino que termino creciendo un 3%. El detalle es el siguiente: en 2015 al tomar la gestión del Gobierno Cambiemos había 669 ministerios, secretarías de gobierno, secretarías, subsecretarías, y direcciones. Al comenzar su gestión en 2016 incrementó el número a 854 pero en 2017 pasó a 880 hasta que el fin del gradualismo llevó al ajuste de la estructura pública nacional y se redujo a 694 y a solo 691 en 2019.

Argentina está en una delicada situación por qué un Estado lento, malo y caro detiene la expansión de la economía que Alberto Fernández proyecta hacer crecer sin tratar la reforma laboral y previsional y sin mencionar aun públicamente que parte de la reforma tributaria se plantea impulsar de acuerdo a su compromiso de campaña.

El escritor y comentarista de radio norteaméricano Steve Mabioli expreso en una oportunidad “Su acuerdo con la realidad define su vida”. La argentina de la grieta vive en 2 dimensiones diferentes que entorpecen la construcción de una vida política en las diferencias. En la imposibilidad de construir un mismo destino la realidad no es una sino siempre la opuesta de acuerdo al lugar desde donde se la mire. Argentina nunca define su vida sino que la carga de barreras sin definición.

¿Cuáles son los fundamentos objetivos que nos pueden llevar hacia un buen puerto en la economía en los próximos años? De acuerdo al presupuesto 2020 la seguridad social se llevará el 51 % del gasto del Estado Nacional con una fórmula jubilatoria (70% inflación y 30% salarios) que en el caso de desacelerar la inflación en 2020 a un 40 % incrementará más de lo previsto el gasto social en un contexto donde el Estado Nacional requiere bajar su déficit fiscal y lograr superávit. Si la búsqueda a la solución está por el lado de incrementar los ingresos en un contexto de alto deterioro económico donde la informalidad es mayor, la generación de empleo incluso en un contexto de crecimiento siempre está minimizado por el riesgo y el costo que acarrea el empresario y la presión tributaria ha llevado a que el 40 % de los microempresarios hayan cerrado su emprendimiento en los últimos 5 años solo una baja de la presión tributaria, una relación capital y trabajo con menor riesgo para ambos factores de producción podría generar las condiciones para que la economía crezca. Solo con más crecimiento, más empleo y desarrollo sostenible a mediano plazo se puede reducir el 7,6 % de los pagos previsionales actuales como porcentaje del PBI Argentino.

Sin embargo, las alianzas hablan y el pedido de Alberto Fernández de paciencia a los sindicatos para ajustar paritarias por encima de la inflación también dejan sin mayor margen para el diálogo sobre una reforma laboral. Sin bien la reforma tributaria podría mejorar la supervivencia de las Pymes y su normal movilidad empresaria desde un emprendedor a micro para luego pasar a pequeña y mediana aún se desconoce el detalle y tiempos de implementación de la misma.

Jorge Luis Borges se atrevió a decir “la democracia es el abuso de la estadística”. La semana pasada vivimos su mayor demostración de abuso con el informe que elaboró el Jefe de Gabinete Marcos Peña y el Ministro de Hacienda Hernán Lacunza sobre los números de la gestión económica de cambiemos en su gobierno. La respuesta serán otros números por parte del equipo de Alberto Fernández. Viviremos una vez más en Argentina un partido “estadístico” por ver a quien logran convencer los malos números de la gestión económica argentina de los últimos 8 años donde nadie puede ganar. El único resultado que hay es perder por goleada.

En la herencia de la herencia comienza un nuevo futuro cercano de construcción de la próxima herencia. El término “herencia” proviene de latín “harentia” (las cosas que están unidas o adheridas). Lo que la grieta quiere separar la herencia lo termina por unir: el fracaso de la política en Argentina de gestión a gestión. Por su parte en alguna mesa familiar hemos escuchado decir “lo trae heredado de su padre” refiriéndose al carácter, belleza, enfermedad entre otros. El material genético de la política argentina debería rápidamente deshacerse de su progenitor y eso involucra “barajar y dar de nuevo” cuando los políticos desean jugar las mismas cartas que vienen fracasando hace años.

Gustave Le Bon psicólogo francés decía “el verdadero progreso democrático no consiste en rebajar la élite al nivel de la plebe, sino en elevar la plebe a la élite”. Esto solo se logra generando las condiciones para la riqueza sea creada y distribuida pero sin generación de la misma distribuir el mismo tamaño de torta sin agrandarla llevará a que cada vez tengamos menos harina, menos chocolate, menos esencia de vainilla, menos azúcar para elaborar las próximas tortas e incrementar su tamaño.

Argentina se debate entre el “Grupo de Lima” y el “Grupo de Puebla” desconociendo que hace tiempo forma parte de lo que en términos futbolísticos se llama el “Grupo de la Muerte” donde un país no puede pasar a la próxima ronda por que se enfrenta a rivales superiores. Tenemos la tercer inflación más alta del mundo después de Venezuela y Zimbabwe. En el Indice de percepción de la corrupción estamos en el puesto 85 de 180 países medidos por Transparencia Internacional. Ya somos la economía número 25 por el volumen de deuda respecto del PBI sin anuncios ciertos si vamos a intentar renegociar la deuda a la uruguaya de 2003 (alargamiento de plazos) o a la argentina de 2005 (con quita de capital e intereses), en el índice doing bussines sobre facilidades para hacer negocios estamos en el puesto 119 de 190 países medidos. Sin mejorar nuestras condiciones macroeconómicos y de problemas estructurales el sector público seguirá impidiendo el avance del sector privado. De esta manera nunca pasaremos hacia la siguiente ronda posterior al “grupo de la muerte”. Esto implica seguir siendo subdesarrollados y vivir quejándonos de la herencia de la herencia y la futura herencia.

(*) Director de Focus Market

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